A lo largo de los años uno va aprendiendo cosas que no aparecen en los libros. A base de experiencias, conversaciones, observación, errores y aciertos vas modelando una filosofía propia, un sistema de trabajo y unos métodos para alcanzar los objetivos de tus atletas. Uno de los retos más difíciles a los que se enfrenta un entrenador es sacar rendimiento a deportistas que no están completamente sanos, que tienen cierta tendencia a la enfermedad o la lesión, o personas con cierta inestabilidad vital, ya sea por trabajo, família, etc. Ya he dado mi opinión acerca de si el entrenamiento de alto rendimiento es sano o no, la cuestión de hoy es que hay gente con potencial para obtener determinado rendimiento pero tiene ciertos handicaps que hay que sortear para poder alcanzarlo.

La progresión del entrenamiento basada en la consistencia

Edwin Moses, uno de los atletas más consistentes en competición de la historia.

Para este fin, la mentalidad de algunos corredores la verdad es que ayuda bastante poco. Muchos vienen condicionados por el entrenamiento que han realizado anteriormente o por el entrenamiento que ven (o imaginan) que hace la gente de su alrededor. Habitualmente esos prejuicios e ideas preconcebidas siempre van en el sentido de entrenar más, tanto en volumen como en intensidad. Cantidad. Lo que no ven es la realidad de su cuerpo, el suyo y no el del vecino, aquí y ahora, no hace un año ni diez. Con sus virtudes y sus limitaciones. Y no es fácil hacérselo ver.

Para poder conseguir sus objetivos hay que respetar, más si cabe, el principio de individualización, el principio de progresión, poner una dosis extra de paciencia y tener como objetivo fundamental y prioritario la CONSISTENCIA.

¿Qué significa consistencia?

Según la Real Academia de la Lengua Española, «consistencia» significa duración, estabilidad, solidez. En el entrenamiento, la consistencia es:

  • Entrenar con regularidad
  • Cumplir con los objetivos del entrenamiento cada día
  • Entrenar sin lesiones, ni bajones físicos ni mentales
  • Tener solidez y estabilidad en los ritmos de entrenamiento

Progresar en función de la consistencia

Está claro que el entrenamiento consiste fundamentalmente en aplicar estímulos de forma continua cada vez mayores, para que el cuerpo reaccione con las adaptaciones pertinentes y sea capaz de realizar un trabajo también cada vez mayor. Aquí surge la duda: ¿a qué ritmo tengo que incrementar la carga de entrenamiento? En mi opinión, la carga hay que aumentarla no sólo cuando un atleta ya ha alcanzado un objetivo o rendimiento en el entrenamiento, sino cuando ha alcanzado una cierta consistencia en ese entrenamiento. Un atleta poco consistente, por muy buenos entrenamientos que haga de vez en cuando, será cuestión de tiempo que caiga en los problemas habituales, ya sean lesiones, bajadas de rendimiento, sobreentrenameinto, falta de motivación, etc…

Si hay algo más valioso que un gran entrenamiento es la suma continua e ininterrumpida de muchos entrenamientos normales. Justo eso es la consistencia.

¿Cómo ser consistente en el entrenamiento?

Hay algunas cosas que puedes hacer para encontrar esa consistencia:

  • Marcate objetivos realistas
  • Sé consciente de tus puntos débiles y limitaciones físicas  (escribelos si es necesario)
  • Sé realista con los días y el volumen de entrenamiento. Una cosa es lo que te gustaría o crees que podrías entrenar y otra lo que realmente puedes hacer de manera constante y sin fallar
  • Preocúpate tanto por el descanso posterior como por del propio entrenamiento
  • No entrenes al límite cada día. Encuentra unos ritmos exigentes pero asumibles y respeta los días de entrenamiento suave o regenerativo
  • Sé prudente con las molestias y la fatiga
  • Escucha más a tu cuerpo y menos a tu corazón
  • Prevenir antes que curar. Esto significa trabajo preventivo de fuerza, estiramientos, algún masaje…
  • Escucha a tu entrenador
  • ¡Y hazle caso!

¿Tienes algún consejo más para ser consistente en el entrenamiento?

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