Dicen las malas lenguas que el entrenamiento de alto rendimiento no es sano. Discrepo. El entrenamiento de alto rendimiento MAL HECHO no es sano. Al igual que tantas otras cosas, el entrenamiento no es bueno o malo en sí mismo, sólo la forma en la que lo practicamos. En mi opinión, todavía existen algunas mitos y creencias entre atletas y entrenadores (cada vez menos) que hacen del entrenamiento algo peligroso.

10 errores en el entrenamiento de alto rendimiento

Como he dicho, el entrenamiento mal hecho es el que puede ser perjudicial para la salud del deportista. Aquí van los principales errores que cometen algunos deportistas de élite.

  1. Entrenar con cargas por encima de la capacidad de adaptación del atleta. En este apartado entran en juego la experiencia del entrenador y la inteligencia del atleta. Todavía permanece instaurado en las mentes de algunos deportistas que más es mejor. Hay que entrenar a tope, pero no se puede competir diariamente. Nuestro cuerpo tiene una capacidad óptima de adaptación, que suele estar bastante por debajo de nuestra capacidad volitiva. Poder entrenar más rápido o más tiempo no significa mejorar más. Significa entrar en una tenebrosa zona donde compramos muchas papeletas para caer en el sobreentrenamiento y producirnos lesiones evitables.
  2.  No respetar los tiempos de recuperación de las cargas. No sólo se trata de entrenar en las cantidades adecuadas, si no de distribuir las cargas respetando ciertos tiempos de recuperación y, sobre todo, de respetar las señales que nos da el organismo. Cada estímulo tiene un determinado periodo de recuperación, algunas veces el organismo cumple con esos plazos pero otras, por diversas circunstancias, no. Lo que importa es el atleta, no el plan, por lo que hay que saber adaptar el entrenamiento a la fatiga y recuperación del deportista.
  3.  Ejecutar acciones, ejercicios o gestos con una técnica deficiente. Está demostrado que el gesto técnico correcto no sólo es el más eficiente si no que además es el más seguro. La técnica no es más que la correcta aplicación de las fuerzas, y estas no sólo nos impulsarán más alto o más lejos, si no que las cargas y presiones estarán repartidas de forma equilibrada en los ejes articulares adecuados. El trabajo técnico es rendimiento y también es salud. En TODAS las disciplinas y pruebas.
  4. Entrenar con fuertes dolores, con lesiones todavía sin curar o mal cicatrizadas. Es evidente que el entrenamiento causa fatiga, sobrecargas, molestias, pequeños dolores. Normalmente con una correcta recuperación deben desaparecer, pero es posible que persistan. Insistir en los entrenamientos con dolores que van en aumento es un error que puede condicionar la carrera deportiva de un atleta. Las lesiones se curan impidiendo que se desarrollen. Si es una lesión inevitable, debemos de garantizar una curación completa antes de entrenar de nuevo con normalidad. Hoy en día existen técnicas y maquinaria que nos permiten seguir entrenando para mantener o perder el mínimo estado de forma aún estando lesionados: natación, carrera en el agua, gimnasio, bicicleta, elíptica, etc.
  5. No realizar un trabajo complementario y preventivo. Un exceso de entrenamiento específico sin un trabajo complementario paralelo son una de las principales causas de lesiones deportivas. Nuestros tejidos tienen una capacidad de adaptación diferente, no evolucionan a la misma velocidad nuestros músculos, que nuestros tendones, que nuestro sistema aeróbico, por ejemplo. Además hay que entrenar no sólo los grupos musculares que ejercen fuerzas de impulsión, si no también hay que prestar atención a los grupos estabilizadores. Estos suelen ser músculos más pequeños, con rangos de movimiento y palancas menores, pero cuando aparece la fatiga y dejan de realizar su función, pueden deteriorarse (tendinitis, sobrecargas…) o provocar cambios en los ejes de movimiento. Por ejemplo, los tibiales anterior y posterior, aunque no ejerzan fuerza de impulsión, son estabilizadores de la pisada. Con la fatiga de estos músculos se produce una mayor pronación, y esta puede provocar diversas lesiones.
  6. No aplicar técnicas de recuperación. La recuperación ocupa el 80% del tiempo de entrenamiento. No sólo se trata de tumbarse y dormir (que también). Hoy en día existen multitud de técnicas que nos ayudan a recuperar mejor o más rápido de los entrenamientos. Es casi una obligación para los atletas utilizar todos los medios a su alcance para favorecer este proceso. Las terapias físicas, como el masaje, crioterapia, electroterapia y muchas más, son fundamentales para cuidar correctamente nuestro cuerpo.
  7. No alimentarse de forma adecuada. La alimentación es otro pilar fundamental del rendimiento humano. Los objetivos de la alimentación son cubrir las necesidades energéticas de nuestro organismo y disponer de los macro y micronutrientes adecuados para el correcto funcionamiento y recuperación celular. Para ello hay que evitar además todos los alimentos que tengan algún efecto pernicioso en nuestro organismo. No es algo excesivamente complejo, pero muchas veces la falta de conocimientos sobre las necesidades nutricionales de nuestro derporte o la poca fuerza de voluntad son las causas más comunes de una alimentación deficiente.
  8. No utilizar el material adecuado. El material que utilizamos en el entrenamiento y competición es a veces una extensión más del cuerpo del deportista. En deportes con impacto, por ejemplo en los que hay que correr o saltar, sobretodo un calzado adecuado y en buen estado es fundamental. Pero no sólo nuestras prendas, si no cualquier elemento que utilicemos en nuestro entrenamiento, cualquier objeto, máquina o implemento, debe ser de calidad y mantener un buen estado para que cumpla su función con la máxima seguridad.
  9. Competir sin la preparación suficiente. No es extraño que algunas veces los deportistas se vean en la situación de tener que acudir a una competición en etapas tempranas de la preparación. Compromisos con el club, con los patrocinadores, necesidades económicas… Esto, siendo a veces inevitable, debe minimizarse, y en caso de que suceda se debe ir con las máximas precauciones. Otro caso, son los deportistas que se preparan para una prueba pero no prevén las condiciones ambientales en las que se disputa. No es lo mismo correr un maratón con 15º que con 32º y 85% de humedad. En el segundo caso no sólo debe haber una preparación específica para esas condiciones, si no que estas pueden cambiar completamente el planteamiento estratégico de la carrera. Y una falta de adaptación puede acarrear consecuencias serias para la salud del deportista.
  10. Drogarse. El uso de sustancias y métodos dopantes produce un aumento del rendimiento, pero acarrea una serie de riesgos que a corto o largo plazo terminan apareciendo. Problemas hepáticos, trastornos hormonales, dependencia o depresión como consecuencia del uso contínuo de anabolizantes, estimulantes y hormonas. Pero también puede aumentar el riesgo de lesiones con métodos que alteran algún sistema concreto. Las transfusiones sanguíneas y la EPO actúan a nivel hemático pero no tienen efectos sobre las articulaciones, los tendones y músculos. Estos deben soportar cargas mayores debido al aumento artificial y repentino del rendimiento, que no se corresponde con la capacidad de resistencia de estas estructuras.

En resumen, se trata de entrenar, no de maltratar el cuerpo. Es imposible que un atleta entrene con regularidad para obtener un gran rendimiento sin estar sano. No conozco ningún campeón mundial enfermo. Es cierto que el entreneamiento puede inducir a ciertos problemas pero,¿acaso no hay cientos de cosas que hace la gente «normal» que son mucho peores para la salud? La mayoría de las profesiones pueden ser tan perniciosas como un mal entrenamiento.

Yo defiendo el entrenamiento de alto rendimiento no como el paradigma de la salud, pero sí como algo muy sano. Un atleta profesional pasa 10 ó 15 años mejorando sus capacidades físicas que multiplican varias veces la media, con una alimentación equilibrada, completa, perfecta, durmiendo 10 horas al día, acudiendo al fisioterapeuta semanalmente, controlando los valores sanguíneos mediante analíticas 5 ó 6 veces al año, estando bajo control médico continuo, sin fumar, sin beber, sin trasnochar, sin excesos…

 

Dad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz. George Bernard Shaw

 

El director técnico de la RFEA
Los principios del entrenamiento