Entre los principios metodológicos del entrenamiento el de repetición y continuidad son fundamentales para el aprendizaje y la mejora del rendimiento. Aunque no sean exactamente lo mismo, la repetición y la continuidad están íntimamente ligadas por lo que frecuentemente, como es el caso, se tratan conjuntamente.

El principio de repetición

Este principio se basa en la proporcionalidad de los descansos, ya que los descansos demasiado largos entre sesiones no entrenan, los descansos demasiado cortos sobreentrenan y los descansos proporcionales permiten la supercompensación. Por tanto, hay que establecer una frecuencia adecuada de entrenamiento teniendo en cuenta este principio con el de la relación óptima entre carga y descanso y el principio de individualización.

Además, la repetición no sólo podemos entenderla como sesiones de entrenamiento, sino también como tareas y gestos concretos. La repetición de una tarea permite:

  • Fijación de hábitos
  • Estabilidad técnica
  • Automatización de gestos
  • Eliminación de incertidumbre

El principio de continuidad

Según Weineck, las cargas continuas producen un incremento continuo de la capacidad de rendimiento deportivo, hasta alcanzar el límite del rendimiento individual, determinado genéticamente. De esta manera, la importancia de realizar un entrenamiento sin interrupciones será fundamental. De manera práctica, para garantizar la continuidad del entrenamiento será necesario:

  • Evitar lesiones mediante un correcto entrenamiento, una buena recuperación y el material adecuado.
  • Realizar una carga de entrenamiento asumible a nivel orgánico
  • Que la frecuencia/duración del entrenamiento sea coherente con la disponibilidad del deportista

Además hay que tener en cuenta que la pérdida de forma es proporcional al tiempo necesario para adquirirla. Es decir las adaptaciones que se han conseguido en poco tiempo también se pierden en poco tiempo si se rompe la continuidad. En cambio las adaptaciones conseguidas en un largo plazo, también tienen una latencia superior en nuestro organismo.

Personalmente, algunos consejos que doy siempre a mis corredores son los siguientes:

  • A la hora de decidir cuántos días/sesiones de entrenamiento semanales realizar, siempre recomiendo realizar aquellas en las que estemos seguros que vamos a cumplir al menos con el 90% de los entrenamientos. De nada sirve programar un entrenamiento de 6/días semana si no puedes hacer el 40% de entrenamientos. Mejor un plan de 4 días/semana cumplido a rajatabla que uno de 6 hecho a medias.
  • Cuando las circunstancias obligan a una interrupción del entrenamiento (motivos familiares, laborales o de salud) no hay que ponerse nervioso. Si se ha entrenado con regularidad durante largo tiempo una interrupción de unos pocos días o una semana no afecta significativamente al estado de forma. A nadie se le olvida correr en una semana.
  • Relacionado con ambos consejos, de nada sirve entrenar mucho en poco tiempo porque se tenga mayor disponibilidad (por ejemplo, una semana de vacaciones) ni siquiera entrenar más durante una semana para recuperar lo perdido en la semana anterior. Los cambios significativos en el rendimiento son los que se adquieren en el largo plazo, a base de repetición y continuidad.

La profesión de entrenador
El entrenamiento de los 800m: conferencia de Bruno Gajer