Si hay un lado oscuro en todo esto del running son las lesiones. Por desgracia, he tenido que sufrir en mis carnes una lesión durante años, sé lo que es pasar por quirófano y permanecer meses sin correr. También me toca ver y tratar día a día con atletas con lesiones a los que observo, pregunto, analizo y aconsejo en la medida de mis posibilidades. Buena parte de los artículos que escribo versan sobre cómo entrenar mejor respetando los principios del entrenamiento, no sólo porque se consiga directamente un mayor estado de forma de esta manera, sino porque es una manera de preservar nuestra salud y mantenernos alejados de las lesiones. Por tanto, indirectamente también mejora nuestro estado de forma, ya que estamos consiguiendo lo más importante en el entrenamiento: la continuidad.

Actuar correctamente cuando hay una lesión

Sin duda existen muchos factores desencadenantes de lesiones que para nosotros son incontrolables. En cierta medida son inevitables. Hoy no vamos a centrarnos en la prevención, sino en una lesión que ya se ha desencadenado y cómo actuar.

Prudencia

Una vez sentimos ese dolor y «sabemos» que estamos lesionados, lo mejor es parar. Pongo «sabemos» entre comillas porque muchas veces no nos queremos creer que estamos lesionados y seguimos probando «por si acaso se va». Pero lo más sensato es interrumpir el entrenamiento. Terminar el rodaje o las series no nos va a aportar nada y si que podría quitarnos mucho.

Diagnóstico

Los profesionales de las lesiones son los médicos en general, traumatólogos, podólogos y fisioterapeutas. Ni tu colega, ni tu primo que corre, ni siquiera tu entrenador puede diagnosticarte con precisión. Por tanto, el siguiente paso tras interrumpir el entrenamiento es acudir al profesional de la salud adecuado para que evalúe el daño y el origen del problema. Si das con un profesional honesto, él te guiará en tu recuperación recomendándote el tratamiento adecuado, tanto si lo trata él como si necesitas acudir a otro profesional.

Tratamiento

El tratamiento de la lesión es la parte fundamental. Tanto si se trata de hacer reposo, como terapia manual, aparatología, cirugía, ejercicios u ortesis, debemos cumplir las indicaciones del profesional sanitario a rajatabla. No vale hacerlo a medias o a nuestra manera. Es posible que el profesional se pueda equivocar, son humanos, pero la realidad es que se equivocan menos que nosotros.

Recuperación funcional

Habitualmente tras una lesión los músculos o grupos musculares sufren una desadaptación debido a la falta de estímulos, o de suficiente intensidad de esos estímulos. Por tanto, hay que realizar una readaptación hacia el gesto habitual que requiere de unos ejercicios específicos que de manera progresiva vuelvan a recuperar la función normal de esos músculos.

Entrenamiento alternativo

Hay muchas lesiones que debido a su localización o gravedad nos perminten seguir manteniendo cierta intensidad del entrenamiento, o realizar un entrenamiento alternativo (ciclismo, natación u otros) durante el periodo de baja. Como norma general se puede hacer este tipo de entrenamiento, siempre guiado por un entrenador y limitado por el profesional que lleve el tratamiento. Sin embargo, hay excepciones en las que personalmente rompería esta regla. Si una lesión nos impide correr durante un largo periodo de tiempo, mantener una gran forma aeróbica mediante el trabajo alternativo y un fortalecimiento general intenso, puede llevarnos a un exceso de confianza a la hora de retomar la carrera que nos lleve a precipitarnos en la progresión. Las cadenas se rompen por su eslabón más débil, y en este caso la debilidad producida por la lesión puede que no soporte nuestra capacidad general de trabajo.

Reestructuración del calendario

Por descontado, antes de afrontar una nueva competición tras la lesión debemos estar totalmente seguros que esta ha desaparecido y habernos probado bien en entrenamientos. No pasa nada por perderse una carrera, ni siquiera si pierdes los 20, 40 ó 200 euros que te haya costado la inscripción. Piensa cuánto puede costarte volver a lesionarte.

Factor psicológico

Las lesiones no sólo afectan a nuestros tejidos, también a nuestra mente. Muchos errores en la recuperación se producen por la ansiedad por no poder entrenar y competir, la frustración de desaprovechar un buen estado de forma o una preparación de meses. Si hay dos palabras imprescindibles en la recuperación de una lesión son: paciencia y optimismo. Y tener una actitud positiva sin duda ayuda a recuperar mejor.
Si desafortunadamente habéis tenido alguna experiencia con las lesiones y queréis aportar algo más a este post, tenéis los comentarios abiertos para opinar libremente.

La mente en blanco
Correr un Ultra no es una broma