Hoy he dormido mal, me duele un poco el cuello y me he levantado con un poco de mala leche. Así que aprovecharé estas magníficas emociones para escribir sobre un tema que hacía tiempo andaba posponiendo. Si sois lectores habituales del blog conoceréis mi visión pedagógica del Atletismo y del Deporte en general. El Deporte, aparte de un espectáculo, es una herramienta de transmisión de valores. Esta frase se ha convertido ya en un tópico, tanto que hasta los políticos suelen utilizarla en sus discursos. Sin embargo, es algo en lo que creo fervientemente y no concibo un deporte, ni amateur ni profesional, que no esté asentado sobre la base de los valores. Detesto lo contrario.

Es tanto así que se me revuelven las tripas cada vez que veo a uno de los habituales tramposos deportivos que recorren nuestra geografía ejerciendo funciones de transmisor de los valores del deporte. Dopados ni confesos, ni arrepentidos, enarbolando la bandera del deporte, vendiendo las bondades de sus valores. ¿Que no? Que sí, que sí. Que esto ocurre en España con más frecuencia de la que podemos digerir.

Así pues, nos podemos encontrar con rocambolescas, contradictorias e hipócritas situaciones como que un dopado (es decir, un señor que ha transgredido las normas voluntariamente para obtener una ventaja ilícita, que ha defraudado a sus rivales, que ha vivido y comido del mismo deporte al que ha estado estafando) se dedique a:

  • Organizar carreras
  • Competir contratado por organizadores de pruebas y clubes
  • Recibir patrocinios de marcas deportivas
  • Entrenar a otros deportistas
  • ¡¡¡Ocupar cargos públicos o políticos!!!

Lo cierto es que no me sorprende que un embustero de este tipo quiera seguir viviendo de esta historia. Lo que realmente me deja patidifuso es que exista gente que permita, facilite o ayude a que esto suceda. Personalmente no tengo ningún problema con la reinserción de estos pseudodelincuentes, de las segundas oportunidades, ni nada por el estilo. Es más, no estoy a favor de que se les quite nada que legalmente les pertenezca: becas, derechos, oportunidades, etc… si han cumplido su sanción. Lo que me sorprende es que a nivel privado, desde la libertad que eso te otorga, haya cómplices que sigan dando pábulo a estos sinvergüenzas que no se han molestado en reconocer ni arrepentirse de sus actos. Vamos, que mientras no les pillan aprovechan las ventajas de su imagen pública, la explotan y rentabilizan, pero cuando los trincan se escudan en su más íntima privacidad, sin la más mínima responsabilidad de dar explicaciones a todos aquellos a los que mostraba sus éxitos en entrevistas y redes sociales, que lo seguían y admiraban. La única excusa es el paso silencioso del tiempo y la falta de memoria de la que adolecemos en general.

Todavía estoy por ver aquí en España una entrevista o declaración pública al estilo Marion Jones o Lance Amstrong (que sí, que son forzadas por muchas circunstancias, pero al fin y al cabo tramposos reconocidos públicamente), todavía estoy por ver quién ha devuelto un solo euro de lo que se ha embolsado ilícitamente y todavía estoy por ver el rechazo general hacia estos tipejos y sus actitudes.

Pues nada, simplemente desear a todo el mundo una feliz Navidad, que disfrutéis de «las sansis», que pidáis muchos autógrafos a las senadoras y que os echéis muchas fotos con esos deportistas «reciclados» al triatlón y trail running. Hoy me ha salido un post al más puro estilo «Atleta Enfurecido» ;-).

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