Hace ahora un año que me operé el calcáneo izquierdo por una exóstosis de Haglund. Este va a ser el tercer mes que estoy entrenando de una manera ordenada y regular. Lo primero, la cirugía, se lo tengo que agradecer a Rubén y Gabriel, los podólogos del Instituto de Biomecánica Vitruvio. De lo segundo, el entrenamiento, a José Enrique Villacorta que ha conseguido el compromiso y la motivación para retomar mis entrenamientos.

Consejos iniciación trail running

Imagen de GORE-TEX® Products bajo licencia CC 2.0

Mis primeros pinitos con el Trail Running se remontan al año 2003 ó 2004, en la Marxa de Muntanya Sant Sebastià en Villavieja, y mi última carrera de montaña fue en 2008 (si mal no recuerdo) en el Cross de los Tres Refugios. Actualmente estoy saliendo de nuevo algún fin de semana a la montaña para prepararme, y dado que estoy experimentándolo ahora, he decidido compartir algunas reflexión acerca de cómo hacer la transición del asfalto a la montaña.

Olvida la distancia y el ritmo

Cuando entrenamos y competimos en pista o ruta, el cronómetros es el juez principal, quien marca si estamos bien o estamos mal. Eso es debido a que las distancias y la superficie de carrera son «estándar». Podemos regular el ritmo y gestionar nuestro esfuerzo fácilmente porque cada kilómetros es igual al anterior. En la montaña, la orografía, el desnivel, la dificultad del terreno, la climatología generalmente más variable, hacen que pierda sentido pensar en ritmos uniformes y kilómetros. Es más útil pensar en horas y desnivel, ya que son más específicos de lo que representa correr por la montaña.

Utiliza el material adecuado

Utilizar un material adecuado es importante siempre, pero en la montaña puede ser determinante en cuanto a seguridad se refiere. Un calzado específico de montaña que soporten la abrasión y los impactos y la ropa que pueda protegernos correctamente frente a condiciones climáticas adversas.

Acepta caminar

Para la mayoría de corredores de ruta, caminar en una competición es poco menos que una deshonra. Cambia totalmente el chip porque caminar es una parte más del Trail Running, en un gesto intrínseco a esta modalidad, algo necesario hasta para los mejores atletas del mundo. Las pronunciadas y prolongadas pendientes hacen que caminar sea mucho más eficiente energéticamente que correr.

Humildad

Por muy rápido que seas, por muy buen nivel que hayas alcanzado sobre el asfalto, por muchos podiums que hayas pisado, asume que en la montaña eres un novato. Escucha a la gente con más experiencia, habla con montañeros que lleven años practicando y aprende de sus consejos. La teoría está muy bien, pero la montaña es una experiencia distinta, muy cambiante de un lugar a otro, de una época del año a otra, llena de riesgos que no nos imaginamos y hay cosas que sólo los años y la experiencia te pueden enseñar.

Respeto por el entorno

Si ensuciar la ciudad es un gesto de lo más incívico, en la montaña todavía podemos considerarlo más grave. Allí no existen ni papeleras ni operarios de limpieza, estás en un entorno natural, probablemente protegido para la conservación y supervivencia de la fauna y la flora. Tu basura no aporta nada, así guarda contigo cualquier deshecho que puedas producir, y si ves algo que no es tuyo, también lo puedes recoger.

La seguridad es lo primero

Antes de salir a la montaña debes planificar bien la ruta para no perderte. Hoy en día tenemos herramientas de sobra para poder hacerlo con mucha precisión, podemos estudiarla en Google Earth, Wikiloc y cargar los tracks en nuestro GPS. También es imprescindible comprobar el tiempo para no encontrarte con condiciones adversas que te pongan en riesgo. Aún así, el tiempo en la montaña cambia muy rápidamente y, a pesar de las previsiones, hay que ir preparado para lo peor. Lleva siempre el móvil para avisar en caso de problemas, o algún sistema que permita comunicarte o localizarte rápidamente.

Lo ideal es iniciarte saliendo siempre en compañía, preferiblemente con un compañero con más experiencia que tú.

Entrenamiento específico

Si te vas a enfrentar a un terreno diferente, a unas distancias y desniveles diferentes, a un gesto y un esfuerzo diferentes, lo más lógico es que necesites entrenar diferente. Pasar del asfalto a la montaña implica unos cambios en el entrenamiento que van desde el entrenamiento de fuerza hasta el volumen de entrenamiento. Ten en cuenta que debes respetar siempre los principios fundamentales del entrenamiento. Este apartado merece un desarrollo mayor, el cual abordaré en un próximo post.

 

 

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