Hoy en día está más que demostrada la eficacia del método de entrenamiento interválico para corredores de resistencia de cualquier distancia. Algunas de las preguntas que me suelen hacer los atletas a los que entreno son: ¿por qué me pones las «series» por tiempos? ¿Cuándo empezamos con las «series» por distancias? ¿Por qué no me cambias distancias por tiempos y así no me agobio? En un post anterior vimos la definición y características de este método, así que en este me gustaría hablar de los motivos para utiliza distancias o tiempos. A veces elegiremos en base a razones prácticas, otras a razones psicológicas y otras simplemente es cuestión de gustos o para darle variedad al entrenamiento.

Entrenar las series por tiempos o por distancias

Cuando entrenar intervalos por tiempos

Cuando los intervalos son por duración, durante el esfuerzo sabemos cuánto nos falta en tiempo pero no sabemos con exactitud el ritmo, por lo que no existen referencias externas para exigirse más o menos. El énfasis en el entrenamiento por tiempos es sobre el tipo y percepción de esfuerzo y no sobre el ritmo. Utilizaremos este método:

  • Cuando empezamos de cero
  • Con corredores en fase de iniciación
  • Cuando el entrenador todavía no conoce al atleta
  • En las primeras fases de entrenamiento tras una una lesión
  • Para evitar que el atleta «se mida» o «se compare» con él mismo o con otros. El lo que conocemos como «quitar presión»
  • Cuando entrenamos con referencias de umbrales fisiológicos. Por ejemplo, con la frecuencia cardiaca asociada al umbral de lactato marcamos unas duraciones del esfuerzo: 3×10′ ULac  (160-165ppm)/Rec: 3′
  • Cuando no tenemos recorridos medidos con precisión
  • Cuando realizamos entrenamientos fuera de nuestro lugar habitual de entrenamiento. Muy habitual en personas que viajan con frecuencia por motivos laborales
  • Cuando no disponemos de GPS para medir recorridos

Cuando entrenar intervalos por distancias

Por motivos psicológicos, siempre es más exigente entrenar por distancias que por tiempos. El hecho de conocer el recorrido, saber cuánta distancia falta para el final del intervalo, conocer los tiempos de paso, etc, hace que podamos regular nuestro ritmo a nuestro antojo. De esta manera el atleta que siempre quiere ir más rápido tiene ese conocimiento de referencias para exigirse más. Entrenaremos por distancia:

  • Cuando el atleta ya está en forma y conocemos con precisión los ritmos y tiempos que puede realizar
  • Cuando tratamos con atletas con mucha experiencia en el entrenamiento de la carrera
  • Cuando queremos evaluar el estado de forma
  • Cuando entrenamos con referencias de ritmo de competición. Por ejemplo 6×1000 a ritmo de 10k/Rec:1’30»
  • Cuando podemos medir circuitos con nuestro GPS. ¡Bendita invención!
  • Cuando entrenamos de circuitos cuya longitud conocemos, o disponemos de una pista.

Para elegir una forma u otra tan sólo hay analizar qué es lo que resulta más práctico al corredor y qué tipo de información necesitamos como entrenadores. Entre dos entrenamientos teóricamente iguales, siempre suele salir más rápido si lo ponemos por distancias y siempre nos dará referencias más precisas, lo cual no quiere decir que debamos utilizarlo siempre.

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