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Las reglas del entrenador

En una entrada anterior comenté cuánto me gustó el libro de Steve Magness «The Science of Running«, haciendo referencia a un apartado sobre la individualización del entrenameinto.

Uno de los aspectos que más me atrae de este entrenador es su enfoque científico/práctico, es decir asienta sus principios de entrenamiento en la ciencia pero aplica su entrenamiento con enorme creatividad y sentido común.

Y es ahí donde radica la belleza del entrenamiento, en esa intersección entre el arte y la ciencia.

Al inicio del libro, Magness enumera sus 8 reglas para todo, que trascienden más allá del puro entrenamiento y que pueden ser aplicables a cualquier campo:

  1. El ciclo de la moda: cuando una idea es nueva o gana gran popularidad, sigue un ciclo de énfasis inicial antes de que el tiempo la sitúe en el lugar que merece.
  2. La investigación es sólo tan buena como su medición.
  3. Enfatizamos la importancia de lo que podemos medir y lo que ya sabemos, haciendo caso omiso de lo que no podemos medir y sabemos muy poco.
  4. Creemos en absolutos y en uno u otro, en lugar del espectro que es lo está realmente presente
  5. Subestimamos la complejidad del cuerpo humano ( y de casi todo lo demás)
  6. Miramos y analizamos las cosas desde nuestra perspectiva, enfatizando en exceso lo fuerte que es nuestra base de conocimiento
  7. Todo funciona por ciclos
  8. Tomar un punto de vista extremista rara vez es bueno
Son 8 reflexiones que nos ayudan a tener una visión crítica sobre nuestro propio trabajo y la información que nos llega a través de la ciencia y los medios.
Y dados los tiempos que corren, plagados de estudios, modas, tendencias y métodos «revolucionarios», es necesario mantener un enfoque equilibrado, una mentalidad abierta, un análisis objetivo y una capacidad de distinguir lo relevante de lo superfluo, y lo fundamental de lo accesorio.

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2 Comentarios

  1. Antonio

    Cuando algún aparato o sistema entra en el mercado, sea una nueva máquina de pesos desmultiplicados, una máquina hidráulica, un fitball, una plataforma inestable, una cinta de correr sobre agua, unas nuevas zapatillas con materiales inéditos, nos van a decir que con ello vamos a mejorar seguro.

    A esto se añade el efecto placebo del corredor. Un día vi un youtube de el obstaculista Ángel Mullera haciendo clases de pilates, hablando de lo fuerte que se sentía en la zona pelvicoabdominal desde que lo practicaba y la sensación que tenía de que iba a mejorar. Puede que no le fuera mal, pero se sobreenfatiza mucho aquello que es nuevo y nos creemos que por hacer pilates o ejercicios de CORE en plataformas inestables ganaremos 3 segundos en un 1500 o 10 segundos en un 5000. Obviamente nada de eso suele ocurrir.

    Al final, lo único bueno que pueden hacer por nosotros los trabajos de acondicionamiento es contribuir a mantener el tono muscular en músculos de cuya movilización somos menos conscientes cuando corremos. Y también, claro está reclutar más fibras de las que se suelen reclutar corriendo a los ritmos habituales de entrenamiento. Así logramos más continuidad en el entrenamiento, más carga asimilable con menos riesgo de lesión. Pero el núcleo del entrenamiento de un fondista son las series y los fartleks, eso es obvio, y en estos entrenamientos hay pocos secretos. Se trata de juegar con volumen, intensidad, densidad del estímulo y periodificación. Un clásico.

    Responder
    • Vicente Úbeda

      Hola Antonio, como tu dices, los nuevos «descubrimientos» en materia de entrenamiento suelen atraer un interés por parte de deportistas y entrenadores, acrecentado por el márketing (lo cual me parece fantástico, cada cual es libre de vender su producto mientras no sea mendiante engaño). Al final yo resumo todo esto en:

      1. Tener claras las características y necesidades individuales de cada deportista
      2. Establecer los objetivos de entrenamiento adecuados para alcanzar sus metas
      3. Seleccionar las herramientas y métodos que nos permitan llegar a esos objetivos con la mayor simplicidad, pragmatismo, eficacia y eficiencia posibles.

      Todo lo demás es ruido, y hay que aprender a distinguirlo.

      Gracias por tu comentario.

      Responder

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