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En una entrada anterior comenté cuánto me gustó el libro de Steve Magness «The Science of Running«, haciendo referencia a un apartado sobre la individualización del entrenameinto.

Uno de los aspectos que más me atrae de este entrenador es su enfoque científico/práctico, es decir asienta sus principios de entrenamiento en la ciencia pero aplica su entrenamiento con enorme creatividad y sentido común.

Y es ahí donde radica la belleza del entrenamiento, en esa intersección entre el arte y la ciencia.

Al inicio del libro, Magness enumera sus 8 reglas para todo, que trascienden más allá del puro entrenamiento y que pueden ser aplicables a cualquier campo:

  1. El ciclo de la moda: cuando una idea es nueva o gana gran popularidad, sigue un ciclo de énfasis inicial antes de que el tiempo la sitúe en el lugar que merece.
  2. La investigación es sólo tan buena como su medición.
  3. Enfatizamos la importancia de lo que podemos medir y lo que ya sabemos, haciendo caso omiso de lo que no podemos medir y sabemos muy poco.
  4. Creemos en absolutos y en uno u otro, en lugar del espectro que es lo está realmente presente
  5. Subestimamos la complejidad del cuerpo humano ( y de casi todo lo demás)
  6. Miramos y analizamos las cosas desde nuestra perspectiva, enfatizando en exceso lo fuerte que es nuestra base de conocimiento
  7. Todo funciona por ciclos
  8. Tomar un punto de vista extremista rara vez es bueno
Son 8 reflexiones que nos ayudan a tener una visión crítica sobre nuestro propio trabajo y la información que nos llega a través de la ciencia y los medios.
Y dados los tiempos que corren, plagados de estudios, modas, tendencias y métodos «revolucionarios», es necesario mantener un enfoque equilibrado, una mentalidad abierta, un análisis objetivo y una capacidad de distinguir lo relevante de lo superfluo, y lo fundamental de lo accesorio.

El atletismo es un deporte de equipo
Un atleta se viste por los pies