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Me encanta correr. No sólo correr, me encanta entrenar, exprimir mi cuerpo en busca de la mejora de mi rendimiento, competir y dar hasta lo último que quede dentro de mí. Sin embargo a mis 29 años y a pesar de que soy más joven que la mayoría de la gente a la que entreno, tengo la mala fortuna de tener unos tendones de Aquiles bastante maltrechos. Hasta que adquirí los conocimientos y la experiencia suficiente para entrenar bien y cuidarme correctamente, lo cierto es que mi entrenamiento ha estado plagado de todos los errores que ahora trato de evitar en mis atletas.

Hoy quiero contaros algo que, a pesar de ser del más básico sentido común, no siempre es tenido en cuenta. Gracias a mis sensibles tendones puedo comprobar día a día los efectos directos del sueño sobre la regeneración de nuestros tejidos. Cuando estás completamente sano el único inconveniente que tiene dormir poco es que te cuesta un poco más levantarte y quizá algo más de fatiga durante el día. Aparentemente. Pero la realidad va más allá. Tras un entrenamiento nuestros tejidos no sólo necesitan los nutrientes necesarios para poder regenerarse, sino que también necesitan tiempo. Tiempo en la cama. Porque durante el sueño es cuando se producen los mayores procesos hormonales y regenerativos que permiten la reconstrucción muscular, tendinosa y del resto de estructuras.

En mi día a día a día, donde suelo dormir unas 5-6 horas, cada vez que me levanto por la mañana sufro dolores en los tendones y una cojera matutina que me acompaña durante los primeros pasos hasta que entran en calor. Los domingos en los que puedo dormir 8 horas o días como hoy mismo, en los que he sucumbido a los efectos de Morfeo y también he dormido 8 horas, también me levanto preparado para el dolor y la cojera pero, sorprendentemente, apenas siento un leve entumecimiento, lo típico tras un día de fatiga.

Consejos

  • Si quieres conseguir una óptima recuperación olvídate de productos y técnicas de efectos de dudosa evidencia. Duerme mínimo 8h y si pueden ser 9h mejor.
  • Los planes de entrenamiento estándar o incluso algunos planes individualizados están hechos sin tener en cuenta las horas de sueño y el tiempo de recuperación. Si duermes menos de 7h descansa algún día más, acorta algún entrenamiento si te cuestan mucho o baja intensidad.
  • No siempre tenemos el día y a veces hay que hacer un entrenamiento cansado y de menor calidad de lo habitual. Si sabes que luego por la noche vas a descansar bien puedes tirar hacia delante, si no, siempre mejor pecar por defecto en el entrenamiento.
  • Las semanas previas a las carreras importantes la carga de entrenamiento baja, lo que no puede bajar es la dedicación al entrenamiento. Esa media hora de menos que entrenas aprovéchala para dormir media hora más.
  • Cuando estés lesionado trata de aplicar todos los consejos que te mande tu médico o fisioterapeuta. Pero además duerme una hora más al día. Eso sí que regenera.

 

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