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Duodécimo aniversario del blog

Vicente Úbeda

1 Oct, 2024

Tal día como hoy hace 12 años publiqué mi primer post aquí, en mi blog. Si bien durante los 2 o 3 primeros años le di tanta vida como pude, a partir de 2017 quedó prácticamente abandonado y he pensado que, quizá, no sólo merezca un pequeño homenaje en su aniversario, sino volver a darle vida.

De dónde venimos

Tengo recuerdos algo vagos y superficiales de aquella época, lo que sí recuerdo es que eran días frenéticos y emocionantes a nivel profesional. Era la génesis de lo que soy hoy día como entrenador, todo era nuevo y tuve la suerte de estar en un lugar de privilegio para mi desarrollo. Por aquel entonces las redes sociales todavía andaban en pañales y un blog todavía era una herramienta de cierto prestigio para aquellos profesionales que decidían divulgar sus ideas.

De esta manera, con más ignorancia que conocimientos y más arrogancia que experiencia, decidí empezar a publicar mis pensamientos, experiencias y reflexiones, con la intuición de me reportaría algo positivo en el futuro, pero sin saber ni qué, ni cómo.

Sin embargo, el motivo principal de escribir un blog, de exponer mis pensamientos y compartir mis ideas públicamente, fue poner en orden mi propia mente. Tanto mis años de estudiante como mis primeros años como entrenador profesional se han caracterizado por la velocidad a la que me iban sucediendo las cosas. La información accedía (y cambiaba) a mayor ritmo del que yo era capaz de comprender, de ordenar, de conectar y de aplicar. En parte porque eran demasiadas cosas, en parte porque no tengo una cabeza bien estructurada.

Dejar por escrito las cosas me obligaba a reflexionar mejor sobre lo que sabía, a analizar, sintetizar y categorizar mejor mis ideas para ponerlas en negro sobre blanco. Y también a profundizar más para poder exponerlas públicamente. Esto último no sólo me obligaba a ser más riguroso, sino que mis errores serían fiscalizados por gente con más conocimientos que yo, lo cual era otra fuente de aprendizaje y desarrollo.

A dónde vamos

Y hétenos aquí, octubre de 2024, con mucha más experiencia, lecturas y golpes. Con una vida que ha cambiado de manera radical, pero con la misma sensación de aquel entonces. Necesito volver a ordenar las nuevas ideas, de conectarlas, de dar coherencia a todas mis lecturas y experiencias. Y a validar todo ello contrastándolo con el criterio ajeno.

Respecto a la temática del blog, sigo interesado más o menos en los mismos temas, la teoría y metodología del entrenamiento, el coaching (ya hablaremos sobre esta palabra), la fisiología, la biomecánica, etc. Pero, en lugar de aspectos muy concretos, mi interés se ha ampliado hacia la integración de otras disciplinas en el entrenamiento, extraer principios y conclusiones más universales, e identificar modelos y sistemas más generales.

De todas formas, ando elaborando un manifiesto con mis intenciones en esta próxima etapa del blog para ampliar y clarificar mucho más este aspecto.

Algunas objeciones

A pesar de que me apetece mucho escribir y publicar mis reflexiones, existen algunas objeciones que durante los últimos 5 o 6 años me han impedido publicar y que, todavía hoy, me hacen dudar de lo apropiado o no de hacerlo.

Inseguridad

Esta parte es todo un tópico, y no quisiera ser pedante, pero es así de real. Soy mucho más consciente de cuánto ignoro que antes, y eso me hace más inseguro y prudente.

También soy plenamente consciente de que sé muchas más cosas que hace una década, y que las sé mejor. Que la experiencia me ha hecho un mejor profesional y, aún así, tengo más miedo que antaño a expresarme. Me asusta publicar cosas inexactas o incompletas, cuando no totalmente equivocadas. Quizá a esto llaman síndrome del impostor.

Opinar no es una obligación

En un medio personal y divulgativo, donde uno no está sometido a las restricciones ni de la ciencia formal ni de lo políticamente correcto, es inevitable que se entremezclen afirmaciones científicas con opiniones subjetivas.

Considero que todo el mundo tiene derecho a opinar, pero nadie tiene la obligación de hacerlo. Y, al igual que todo el mundo es libre de opinar cualquier tontería, existen criterios para juzgar si una opinión es acertada, aceptable o, simplemente… una tontería.

Desafortunadamente, en el mundo actual hay demasiada gente opinando, demasiado mal, sobre demasiadas cosas de las que no tienen ni idea. Odiaría ser uno de ellos, y eso me ha mantenido al margen durante mucho tiempo.

Las redes sociales

Hablando de opiniones y opinadores, el lugar donde estas se concentran son las redes sociales. Un basurero de opiniones inválidas, cuando no de ideas manipuladas. Y, a pesar de que existen multitud de fuentes, canales, cuentas y publicaciones brillantes, estas se encuentras envueltas en medio de un tremendo ruido, lo que hace que el coste de encontrarlas en muchas ocasiones supere el valor de las mismas.

Del otro lado, reconozco y me rindo ante la inevitabilidad de su uso a la hora de difundir una idea. Recientemente eliminé mis cuentas de Instagram y Facebook, las cuales ni usaba para informarme ni para publicar, ya que no conectan de ninguna manera con mi forma de comunicarme. Conservo mi cuenta de X, donde pretendo difundir mis artículos y, si procede, discutir sobre ellos. También mi cuenta de Youtube para aquellos contenidos que requieran de soporte audiovisual.

La repugnancia que me producen en general la redes sociales, salvo honrosas excepciones, también ha contribuido a mantenerme alejado de la divulgación de mi trabajo.

Miedo a la exposición pública

Pero, más allá de todo esto, a medida que pasan los años me siento más incómodo siendo el foco de atención. Puedo disfrutar de ser, no protagonista, sino hilo conductor en mis espacios de confianza. Aquellos en los que puedo aportar algo valioso, aunque sea unas risas. Un entrenamiento, una clase, entre amigos íntimos o en familia. Pero no ante desconocidos, ni de manera gratuita.

Resucitemos el blog

Dicho todo esto, confieso que quiero volver a intentarlo. Quiero volver a la esencia del blog, que es ordenar mi mente. Con la garantía de haber leído, estudiado y experimentado más. Con el miedo a tirarme al vacío, pero la confianza de haberme ganado cierta autoridad en los temas que voy a tratar, la humildad de saber cuáles son mis límites de conocimiento y la mente abierta para cambiar mis opiniones.

Intentémoslo de nuevo.

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Vicente Úbeda

Entrenador de Atletismo. Mi trabajo es preparar a los atletas para entrenar y competir mejor. Mi vocación, compartir con deportistas y entrenadores las ideas derivadas de mi experiencia, estudio y reflexión personal.

2 Comentarios

  1. Fran

    Bienvenido Vicente, siempre seguí tus post y opiniones! Espero la resurrección y tus aportaciones, que a mí como Corredor popular siempre me interesan.
    Un saludo

    Reply
    • Vicente Úbeda

      Gracias Fran! Estoy trabajando en ellas, espero poder aportar con constancia y aprender de vuestras observaciones.

      Reply

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