Cristina Jordán entrenando en bicicleta de spinningEn cierta manera la presente temporada veraniega ha sido un fracaso. Y digo en cierta manera porque todavía estamos a tiempo de cumplir algunos de los objetivos que habíamos definido en la planificación. Sin embargo, el objetivo nº1, aquél que para mí está por delante de cualquier otro porque determina la consecución del resto, no lo hemos cumplido. Este objetivo no es otro que no lesionarse.

Para mí las lesiones no son mala suerte. Bueno, es cierto que existe ese 1% de lesiones del tipo accidental como torcerse un tobillo al cruzar la calle, que se te caiga una maceta en el pie, etc, pero el 99% restante siempre son por algo que hacemos, o por algo que no hacemos. Así lo creo, y como entrenador asumo mi responsabilidad cuando esto ocurre. El problema es que no siempre sabemos qué hemos hecho o dejado de hacer hasta que algo ya ha fallado, e incluso una vez producida la lesión es difícil averiguar cuál ha sido el factor o factores determinantes que la han desencadenado. Un exceso en la carga, no respetar los principios del entrenamiento, un defecto biomecánico, la mala ejecución técnica, fortalecimiento inadecuado, un masaje escatimado, escaso descanso…

La cuestión es que en estos momentos Cristina sufre unos problemas isquiotibiales que le impiden correr, y por tanto también competir en el Meeting Iberoamericano de Huelva y en el Cto. de España por Federaciones. Una vez analizadas las causas de la lesión nos hemos dado cuenta (creemos) de los errores cometidos, si bien en su momento no podíamos hacer nada más porque no percibíamos riesgo en ciertas acciones. Esta experiencia nos servirá para tener mucho más cuidado y no volver a caer en los mismos errores en un futuro.

Por suerte, la lesión le impide correr pero no entrenar en la bici, la elíptica, el gimnasio o la piscina. Y tampoco hacer ejercicios con impacto, siempre y cuando el gesto no implique una gran elevación de la cadera o una gran tracción. En estos momentos intentamos mantener tanto su condición aeróbica como el tobillo reactivo y la resistencia al impacto, ya que pasar bruscamente de un ejercicio sin impacto a rendir en el tartán con clavos es algo complicado, cuando no excesivamente arriesgado.

Pero para lo que realmente estamos aprovechando esta lesión es para reforzar ciertos aspectos que son más difíciles de trabajar cuando estás a pleno rendimiento y centrado en los objetivos específicos. Estamos probando ejercicios nuevos para el trabajo postural, la propiocepción y estiramientos. Hemos desechado algunos y encontrado otros para aplicarlos en nuestras rutinas. Además también aprovechamos para mejorar la ejecución técnica de todos estos ejercicios y sobre todo de los de fuerza con barra y fitball.

A pesar de que una lesión es algo indeseable hay que intentar sacarle el máximo provecho, porque superla correctamente es otra manera de crecer deportivamente. Y es que como dice el dicho: no hay mal que por bien no venga.

Vender confianza
Importancia de las habilidades sociales y emocionales para el entrenador