Hoy no me apetece escribir. Miento. Hoy no me apetece escribir a estas horas, cansado y con prisas. Sin embargo, esto también me permite reflexionar sobre algunas cosas, y se me ocurren fundamentalmente 3 cosas.

Compromiso

Como dice Xesco Espar, “el compromiso empieza cuando la diversión se acaba”. Hace poco escribí sobre lo que disfruto escribiendo, y resulta contradictorio que hoy diga que no me apetece. Es aquí donde aparece el compromiso. El compromiso es algo que he aplicado en cualquier ámbito de mi vida.

Las condiciones ideales no existen

Cuando hacemos planes y previsiones nuestro cerebro siempre tiende a imaginar unas condiciones ideales, es instintivamente optimista. No obstante, es sólo una ilusión, una mentira, ya que la vida real es muy distinta y los problemas emergen hasta del lugar menos inesperado. Es por ello que jamás debemos esperar a que se den las circunstancias, lo importante es actuar, y es hacerlo ya. Por eso me tenéis hoy tecleando a una hora inusual.

Hecho mejor que perfecto

Esto lo aprendí en Stand Out, el perfeccionismo es un defecto y no una virtud, tus clientes, tus alumnos, tus deportistas o tus pacientes quieren trabajo hecho y plazos cumplidos por encima de perfeccionismos. Es por ello que hoy no me van a dar un premio por el post (lo cierto es que nunca me lo darán por ninguno), pero está hecho.

Así pues, en ocasiones las circunstancias adversas o los errores no nos sirven para lucirnos pero pueden hacernos reflexionar, aprender, crecer y cambiar. Y eso, a veces puede ser más valioso que un éxito sonado.

 

Lecciones vitales
Las caras ocultas del cubo