Hace unos meses tomé una decisión que para mí es de lo más banal, pero parece ser que hoy en día se considera una auténtica locura: me quité el WhatsApp del móvil. Hay gente realmente adicta, pero para mí fue toda una liberación, yo tengo una mente muy difusa y no era un canal de comunicación sino una distracción absurda. Ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Ahora bien, como tengo muchísimos más defectos aparte de ser un poco disperso, tengo que seguir tomando más decisiones como esta.

Entre mis peores defectos quizá se encuentren la falta de orden y disciplina. Sí, me gusta el orden y la disciplina, pero soy incapaz de aplicarlo en la mayoría de las facetas de mi vida. He alcanzado una gran disciplina a la hora de publicar en mi blog, por ejemplo, pero soy incapaz de tenerla en cuanto a mis horarios, a ceñirme a una agenda, a tareas como fregar los platos o lavarme los dientes inmediatamente después de comer… Por no hablar del orden: de mi habitación, de mi ordenador o de mi escritorio.

Me ha dado cuenta que sólo soy capaz de ir en contra de mis instintos más perezosos cuando algo me apasiona. Y es por ello que ahora no sólo trabajo una media de 14 horas al día, sino que se me hace ameno y disfruto desde que me levanto hasta que me acuesto. Como dice mi maestro Isra García, si algo merece la pena házlo en exceso. Por eso un día decidí dedicarme sólo a aquellas cosas que despertaban mi pasión y con las que sentía la necesidad de excederme en mis esfuerzos:

  • He montado mi propia empresa de entrenamiento con Manu Sánchez, una persona a la que admiro profesionalmente y aprecio a nivel personal.
  • He montado mi propio centro de biomecánica, donde he aprendido en poco tiempo cosas que jamás hubiera aprendido de otra manera, ni cursos, ni másters. Por supuesto, con Evelyn, Rubén y Gabriel, también grandes profesionales y buenos amigos.
  • Trabajo en el Club de Atletismo de Arroyomolinos en algo que verdaderamente me llena, formar jóvenes atletas junto a un gran equipo humano como Ángeles Guerra, Carol Domínguez, Vicente Capitán y Antonio Martín, aparte de mucha otra gente que genera un ambiente maravillosos para la práctica deportiva.
  • Dirijo la carrera deportiva de Cristina Jordán, lo que nos permite llevar el entrenamiento en busca de las cotas más altas de rendimiento, y soñar en competir algún día en unos Juegos Olímpicos.
Me apasiona, por supuesto, pero todo esto no es gratis. Todo tiene un precio y yo estoy gustosamente pagando a base de:
  • Dormir menos horas, o pasar alguna noche sin dormir
  • Renunciar a salir, viajar, etc, con amigos o mi pareja, esto queda reducido a ocasiones muy esporádicas
  • Renunciar a todos mi hobbies: entrenarme, competir, la música, los videojuegos… Llevo dos meses sin entrenar, hace años que no voy a conciertos, ni al cine, vendí mi videoconsola. He ganado mucho tiempo.
  • Invertir mucho dinero. Mucho no, todo el mío y parte del de mis seres queridos.
  • Arriesgar, tomas decisiones inciertas, siempre guiado por el instinto y no demasiado por la razón.
  • Perderme muchos acontecimientos familiares. Desgraciadamente mi familia está a más de 400km de mi casa y no todos los fines de semana tengo esas 8h para hacer el viaje de ida y vuelta.

Un nuevo hábito

A pesar de todo, he descubierto un nuevo hábito que me ayuda a ser mucho más productivo. Hace un tiempo empecé a levantarme a las 6:00am, luego fueron las 5:00am buscando una hora más de trabajo y ahora, esporádicamente, estoy haciéndolo a las 4:00am. No sabéis lo bien aprovechadas que están estas horas del día: sin correos, ni Facebook, ni Twitter, el perro dormido, no hay gente en la calle, ni programas en la tele… todo está preparado para poder trabajar sin la mínima distracción. Esas primeras horas del día son las de mayor lucidez, concentración y productividad para mí, por lo que he decidido hacer de esto un hábito y voy a empezar a levantarme de forma diaria a las 4:00am. Para mí lo difícil no será levantarme a esa hora, sino lograr acostarme a las 22:00.

Así que, a partir de ahora, si respondo a algún correo a alta horas de la madrugada  no es que sea un golfo trasnochador, es que he madrugado.

Permanece incómodo
La fórmula del éxito