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El triunfo de los mediocres

Vicente Úbeda

19 Nov, 2014

Existen muchos motivos para levantarme cada día a las 4 ó las 5 de la madrugada y terminar mi jornada a las 10 de la noche, pero hay uno especialmente importante: poder mirar a la cara a mis futuros deportistas y tener la autoridad suficiente para exigirles un esfuerzo máximo, una pelea continua por aquello que desean y un sacrificio mayúsculo en favor de sus objetivos.

Porque si hay algo que da credibilidad a las palabras es dar ejemplo. «Be the example» me dijo mi maestro Wynn Gmistrosky. Y es que para mí el ejemplo es uno de los valores más importantes de las personas íntegras y coherentes, pero sobre todo de las personas que aspiran a liderar equipos o proyectos.

Sin embargo, más allá de lo ejemplar que resulta la proyección pública de nuestra vida y nuestro trabajo, sobre todo en internet y las Redes Sociales, os confieso que soy una persona plagada de defectos, algunos un auténtico lastre para el tipo de trabajo que desempeño y para la convivencia con mi pareja, por lo que dar ejemplo es para mí una de las cosas más difíciles a las que puedo enfrentarme.
Y sólo conozco una forma de curarlos: trabajar de la manera más intensa y concienzuda posible y aprender de los errores que comento cada día con mis socios y compañeros de trabajo, con mis deportistas, con mis amigos, con mi familia… y conmigo mismo.

No soy para nada una persona talentosa, sin embargo he decidido creerme que tengo las herramientas necesarias para poder crear un impacto positivo en la gente que me rodea y aportar algo en el ámbito de mi profesión.

Aquí radica el triunfo de los mediocres, el talento sólo te allana el camino pero cualquier persona puede alcanzar el éxito personal y realizar cosas extraordinarias. Porque todos tenemos aquello que se necesita para alcanzar nuestras metas:

  • Deseo intenso
  • Esfuerzo máximo
  • Pasión desmedida
  • Insistencia tediosa
  • Ilusión desbordante
  • Generosidad ilimitada
  • Empeño constante
  • Actitud valiente
  • Ambición inteligente
  • Humildad infinita
  • Tiempo (quizá la variable más ignorada, como dice mi admirado Xesco Espar, «no existen objetivos imposibles, acaso plazos intrépidos)
Yo decidí un día empezar a pagar el precio para hacer algo que para mí era extraordinario, sólo espero que todos aquellos que sufran mis errores durante el camino puedan perdonarme.

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Vicente Úbeda

Entrenador de Atletismo. Mi trabajo es preparar a los atletas para entrenar y competir mejor. Mi vocación, compartir con deportistas y entrenadores las ideas derivadas de mi experiencia, estudio y reflexión personal.

2 Comentarios

  1. David Iglesias

    Buenas Vicente !

    La verdad es que como bien sabes, me siento bastante identificado con lo que dices. Pero para mí hay una diferencia muy clara.

    El que se da cuenta de lo que tú comentas en este post, deja de ser automáticamente «mediocre» para convertirse en alguien «extraordinario». Para mí eso es parte del talento. Aunque entiendo perfectamente la definicio de talento a la que te refieres.

    Venga un abrazo Crack.

    P.D: No deja de impresionarme lo de madrugar tanto 🙂

    Reply
    • Vicente Úbeda

      Hola David! Encantado de tenerte por el blog. De acuerdo con tu observación, el talento se tiene pero también se desarrolla, y puede tener múltiples formas. Todos tenemos algún talento oculto.

      Un abrazo!

      Reply

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