No existe ningún deporte, por más simple que este sea, que requiera solamente de una única cualidad para su práctica. Los 100m, el tiro con arco, lanzamiento de peso, el esquí de fondo… si nos ponemos a desgranarlos siempre encontraremos distintas cualidades, ya sea por las necesidades de las distintas situaciones de competición, o porque siempre podemos dividir una cualidad o un gesto en otras cualidades más básicas. Volviendo a los ejemplos anteriores, el tiro con arco requerirá de una técnica concreta, de una buena fuerza isométrica que a su vez se construye sobre la base de la fuerza máxima y la fuerza resistencia. O el ciclismo, aunque parezca  una prueba de resistencia aeróbica pura, existen puertos, descensos, sprints, ataques que requieren de distintas capacidades para adaptarse.

El principio de la alternancia en los contenidos del entrenamiento

Definición

El principio de la alternancia de las cargas de entrenamiento contempla la interacción e interdependencia entre las distintas capacidades físicas y coordinativas, de manera que debemos alternar el trabajo de unas y otras de manera correcta para lograr las adaptaciones que nos lleven al máximo rendimiento.

Las razones para la necesidad de esta alternancia son:

  • Evitar la saturación de los sistemas: La explotación de una o muy pocas capacidades físicas durante un periodo determinado puede llevar por ejemplo a una saturación de los sistemas energéticos, produciendo un estancamiento o llegando incluso al sobreentrenamiento.
  • Garantizar periodos de recuperación: Cada tipo de esfuerzo tiene unas implicaciones fisiológicas y unos periodos de recuperación determinados. Alternar cargas de fuerza, técnica, resistencia o velocidad de manera adecuada nos permite la recuperación de los sistemas específicos implicados en cada entrenamiento. De esta manera podemos seguir entrenando a la vez que garantizamos la asimilación de todo el trabajo.
  • Maximizar unas capacidades sobre la base de otras capacidades y de la técnica. Cualquier capacidad que se quiera llevar al máximo requiere del desarrollo de otras capacidades menos específicas, pero que sirven de soporte o trampolín. Si se quiere mejorar en un sprint de 50m está demostrado que la mejora de la Fuerza Máxima, la Fuerza Reactivo-Explosiva y la técnica óptima de carrera son fundamentales para maximizarla. Igualmente, el maratón (RLD III) se asienta sobre una buena base de Potencia Aeróbica Máxima, Capacidad Aeróbica Glucolítica y Fuerza-Resistencia.
  • Adaptar la técnica a las variaciones de condición física. La técnica está íntimamente ligada a la condición física, a la fuerza y la resistencia, por lo que este trabajo debe alternarse para ir adaptándose de forma paralela a las mejoras de las anteriores capacidades.
  • Desarrollo integral, coherente y secuencial. Sobre todo en las etapas de formación y el las fases tempranas y generales de los periodos de entrenamiento, un trabajo variado e integral ayudará al posterior desarrollo específico. Alternar las cargas nos permite trabajar distintas cualidades y secuenciar de manera progresiva el entrenamiento de lo básico a lo específico.

Aplicación del principio de alternancia

Hemos dicho anteriormente que las capacidades tienen interacciones entre sí, pero estas pueden ser tanto positivas como negativas. Para aplicar una correcta alternancia debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Las modalidades deportivas que requieran de capacidades muy diferentes, por ejemplo resistencia aeróbica y anaeróbica o fuerza y resistencia, en general hay que desarrollarlas en primer lugar por separado y posteriormente de manera simultánea en base a los requisitos específicos de la competición. Por ejemplo, un mediofondista que necesita una VAM alta y una buena velocidad terminal, lo lógico es desarrollarlas por separado y de forma alterna en los inicios de la preparación, para luego hacerlo de forma simultánea en un mismo entrenamiento.
  • Propiciar un aumento sucesivo y simultáneo de la condición física y de la técnica con efectos mutuos positivos. La técnica ha de ser adaptada continuamente a la mejora física debido a que los cambios en la condición física (aumento o disminución) influyen en la técnica de forma cuantitativa y cualitativa.
  • Hay que tener en cuenta los periodos de recuperación de cada tipo de entrenamiento, así como las interacciones positivas y negativas entre distintas capacidades, para poder realizar una alternancia y sucesión correcta. En este gráfico se pueden ver las interacciones entre cargas para su desarrollo (Verdugo y Leibar, 1997):

Las interacciones positivas y negativas entre vías metabólicas de obtención de energía. Extraído de Verdugo, M. y Leibar, X. 1997

Existen excepciones respecto al cumplimiento de este principio, ya que ciertos modelos de periodización contemporáneos contemplan una concentración de cargas en periodos determinados, aislando unas pocas cualidades. Esto tan sólo puede ser válido para deportistas con enorme experiencia y gran maestría, que se encuentren cercanos a sus límites de adaptación y que requieran de múltiples picos de forma dentro de una misma temporada.

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