Una de las cosas que tenía claras cuando empecé a entrenar a Cristina Jordán es que íbamos a cometer muchos errores. Se lo dije al principio y la realidad nos lo va recordando de vez en cuando.

La forma en la que había entrenado en los últimos años estaba más que demostrado que funcionaba, ahí está su progreso y sus éxitos. De la mano de Antonio Serrano consiguió sus mayores logros, ser campeona de Europa sub23 de Campo a Través, unas marcas respetables y varios títulos nacionales.

Pero a pesar de ser conscientes de que el método era válido y que yo era plenamente conocedor de sus entrenamientos, no puedo resistirme a hacer las cosas a mi manera

No sé si es rebeldía, inquietud, inconformismo, inconsciencia… pero es algo que me sucede en todas las facetas de mi vida. No suelo encajar en sistemas cerrados, me cuestiono todo cuanto viene impuesto y detesto la rutina y la monotonía.

La cuestión es que esta temporada se nos ha planteado un problema (bueno, muchos) a la hora de afrontar el calendario competitivo. Hay una gran densidad de competiciones, muchas de ellas en semanas consecutivas.

Habitualmente siempre hemos organizado la semana de entrenamiento entrenando la fuerza los lunes y realizando las sesiones fuertes de carrera M-J-S. Cuando hay una competición cambiamos la del sábado por el domingo y de esta manera hay dos días de recuperación previos a la carrera.

Sin embargo nos hemos encontrado con un periodo de 5 carreras en 6 semanas, y ahora 8 carreras en 12 semanas.

La primera opción sería descartar algunas de las carreras para liberar un poco el calendario. Sin embargo algunas son ineludibles porque son carreras clasificatorias y campeonatos oficiales, y del resto de carreras depende el poder pagar el alquiler del piso mes a mes.

Actualmente creo que existen pocos atletas en España que se puedan permitir decir no a una carrera y configurarse el calendario al gusto. Conocidas las circunstancias, el planteamiento era el siguiente:

  • El rendimiento está orientado a unas carreras determinadas (los campeonatos oficiales), el resto son preparatorias por lo que no podemos esperar grandes actuaciones en todas y cada una de las carreras. En ciertos periodos hay que priorizar el entrenamiento sobre el rendimiento en competición.
  • Competir a medio gas no existe. Un verdadero atleta con una mentalidad competitiva, como es el caso de Cris, se pone un dorsal y no mide, lo deja todo. Podrá salir mejor o peor la carrera, pero en una competición sólo vale dar el máximo. Lo contrario sería una falta de respeto hacia tu condición de atleta, hacia tus rivales, organizadores y el atletismo en general.
  • La competición es el estímulo más fuerte que puede aplicarse al deportista. Por tanto, y por la experiencia que hemos tenido hasta ahora, hemos preferido descansar dos días tras la competición del domingo garantizando la asimilación de este estímulo y evitando exponernos a lesiones haciendo lunes regenerativo, martes fuerza, miércoles carrera intensa. Por no bajar demasiado la carga de entrenamiento hemos hecho bastantes competiciones con una sesión de carrera intensa el viernes, lo que nos ha deja poca recuperación para la competición y falta de «frescura».

Los resultados han sido que tan sólo ha habido una carrera de las 6 que ha corrido en esta temporada que podamos decir que ha salido bien, acorde a los entrenamientos.

El resto, malas sensaciones, incapaz de aguantar el ritmo impuesto por las rivales, frustación durante la carrera y desmotivación durante la semana posterior. Creo que lo único positivo que podemos sacar es que estamos (de momento) resistiendo a las lesiones ya que sí que es cierto que tras cada competición estamos actuando con mucha prudencia.

Bueno, eso y que lo cierto es que a pesar de lo que dicen las competiciones, Cristina está en forma.

Sin embargo, por el tipo de atleta y de persona que es Cristina no nos merece la pena en absoluto querer entrenar más, ya que su punto más fuerte (y a la vez débil) es su estado de ánimo y su motivación.

La diferencia entre las carreras que realiza con confianza absoluta y las que no es abismal. Cuando cree ciegamente en sí misma, Cristina puede hacer cosas asombrosas.

Por eso, a partir de ahora vamos a entrenar un poco menos y cambiar la estructura de la semana pre y postcompetición. Empezaremos a dejar siempre dos días regenerativos antes de las carreras y dos después.

Creo que no hay nada mejor para el rendimiento que tener un atleta plenamente motivado y eso es imposible cuando sus resultados no están a la altura de sus expectativas.

Merece la pena restar un entrenamiento pero sumar un grado en motivación. Además, creo que una buena competición con un buen descanso vale más que 2 días de series.

Cada vez me parece más absurdo el concepto «acumular» que tanto nos gusta en este país, creo que sólo hay estímulos eficaces y no eficaces, y acumular estímulos ineficaces sólo lleva al sobreentrenamiento, desmotivación y lesiones.

Lo único que queremos acumular es motivación y energía para afrontar cada entrenamiento y competición.

Como he dicho al principio, hemos cometido y vamos a seguir cometiendo muchos errores. Este ha sido uno de ellos, pero que nos ha permitido tocar un límite y saber que ahora hemos de jugar por debajo de él.

Podemos decir que algo hemos aprendido. Quiero resaltar que todo lo expuesto anteriormente es un planteamiento única y exclusivamente para el caso de Cristina, creo que es fundamental la individualización y probablemente a muchos atletas no les resulte eficaz.

Por eso, en el entrenamiento, lo importante no es tener un método, sino descubrir el método para cada atleta.

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