Ayer recibí un correo de una persona que, a raíz de leer este artículo sobre las plantillas ortopédicas para correr, me pedía mi opinión acerca de su caso en particular. A grandes rasgos me contaba que tenía unas plantillas para andar que le habían ido muy bien para solucionarle un problema en los metatarsos, pero tras haber empezado a correr un par de meses atrás le habían aparecido dolores en la cadera. Acudió a un podólogo distinto al de las primeras plantillas motivada por el hecho de que este último contaba, aparte de su profesión de podólogo, con un buen historial deportivo en su haber que le generaba más confianza. Este le modificó las anteriores plantillas para que pudiera correr, sin embargo el primer podólogo le había indicado que esas plantillas no eran aptas para correr, sólo caminar.

Este hecho y mi posterior respuesta me han movido a compartir con vosotros mi opinión al respecto de cómo valorar y elegir a un profesional sanitario o del entrenamiento. Y lo hago con cierto conocimiento de causa ya que me dedico profesionalmente al entrenamiento y además comparto muchas horas con podólogos y fisioterapeutas en mi Centro de Biomecánica y Salud. En resumen, estos son los puntos que considero que hay que tener en cuent y mis consejos a la hora de elegir un profesional deportivo o sanitario:

  1. En la salud y el entrenamiento no hay garantías. No es como comprar un coche o contratar una tarifa telefónica en los que está claramente definido qué es lo que obtienes y por cuánto, y en caso de que no sea así tienes todo el derecho y los argumentos para poder reclamar. En nuestro ámbito, ofrecemos técnicas pero la efectividad, tanto si se trata de curar una tendinitis o lograr una determinada marca está afectada por múltiples variables que no pueden controlar los profesionales, como son la individualidad de cada cuerpo humano y su capacidad de regeneración y adaptación o lo que hace la persona una vez sale de la clínica.
  2. La salud y el entrenamiento no son ciencias exactas. Para empezar, el diagnóstico. No es que sea algo totalmente subjetivo pero si está muy ligado a la percepción del técnico, aparte de que en muchas ocasiones el tiempo y los medios para hacerlo con absoluta precisión no existen o no se disponen. Por otra parte, muchas soluciones se basan (muy a pesar de profesionales y clientes) en el ensayo-error. Es algo que nadie diría a un cliente pero es así y hay que asumirlo, más que nada porque no hay nadie que lo sepa todo, y porque también es frecuente encontrar casos únicos de los que no existe experiencia previa para comparar. Pues no estar satisfecho con el tratamiento si no consigue sus resultados, pero eso no significa una  mala praxis.
  3. Pueden existir diversas técnicas correctas y adecuadas para solucionar un mismo problema. Cada profesional aplica las que considera más adecuadas en función de su formación y experiencia, unas tienen más efectividad que otras pero de lo que también estoy seguro es que nadie posee la verdad absoluta. Si dos profesionales te ofrecen dos soluciones distintas no siempre tiene por qué haber uno equivocado.
  4. A pesar de toda la información que logres recabar, asume que eliges a ciegas. En estas cosas hasta que no se prueba jamás sabrás si es bueno, por mucho que haya escrito, por muy bien que pinte la publicidad o por mucho que te lo hayan recomendado. Por eso la decisión la tomarás en base a la confianza que te genere toda información que dispongas.
  5. No elijas a un profesional por su éxito en otros ámbitos, sino por su reputación en la profesión que ejerce. Es bastante común elegir como entrenador o fisioterapeuta a un atleta o ex-atleta de cierto nivel, porque eso genera confianza. Asociamos su éxito deportivo a su calidad profesional, es así. Evidentemente su experiencia deportiva puede contribuir a hacerle mejor profesional, pero también es cierto que las habilidades que se requieren para ser un buen técnico no son las mismas que para ser un gran atleta, por tanto una cosa no implica necesariamente la otra. Elige por formación y experiencia y reputación.
  6. Cuando algo no funciona no vayas dando bandazos de un profesional a otro en busca de una solución mágica. Ésta simplemente no existe. Mi consejo es que empieces con uno y que llegues hasta el final, no interrumpas tratamientos (o entrenamientos) a mitad, a no ser que verdaderamente sea algo desastroso. Empieza y termina con uno, si no funciona busca a otro y empieza desde cero con él, no le lleves a poner un parche (por ejemplo modificar una plantilla) al trabajo de otro, seguro que esta forma no podrá ofrecerte su mejor trabajo.

Espero que estos consejos puedan resolver algunas dudas o al menos hacer reflexionar a quienes estén en esa fase en la que tenemos que tomar una decisión y no tenemos las cosas claras.

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