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Estamos ya acercándonos a la culminación de la temporada invernal, faltan dos semanas para el Campeonato de España de Campo a Través por Clubes, cuatro para el individual, y quién sabe si seis para el mundial. Tanto Cristina como yo estamos muy contentos por cómo ha ido la temporada, estamos cumpliendo con los objetivos intermedios, y sobre todo con los objetivos procedimentales. Sólo esperamos que el trabajo de meses nos permita alcanzar nuestros objetivos competitivos.

Mientras tanto, durante las Navidades pasadas decidimos emigrar a Estados Unidos para entrenar y formarnos tanto desde una perspectiva profesional como humana. Hemos tomado la decisión en muy poco tiempo, apenas pasaron tres semanas desde que surgió la idea hasta tener los billetes de avión en nuestras manos. El motivo es que han coincidido en el momento exacto nuestras ganas de vivir una nueva experiencia, la oportunidad de ir con un gran entrenador y una etapa de nuestra vida profesional y personal idónea para hacerlo.

Mucha gente con la que lo hemos comentado nos felicita por dar este paso, y nos han dicho que somos valientes por hacerlo. Esto me ha hecho reflexionar bastante, y viendo los riesgos, los pros y los contras, la conclusión es que los valientes son los que se quedan aquí. Tenemos ante nosotros una oportunidad de ampliar nuestros conocimientos junto a excelentes atletas y entrenadores, de conocer gente diferente, de aprender inglés, de entrenar en un entorno alucinante y la ilusión de que allí surjan más oportunidades para seguir progresando. Aquí tenemos paro, corrupción, pesimismo y mediocridad allá donde mires, una vida cara (al menos en las grandes ciudades), actualmente las mismas ayudas deportivas que en USA (o sea, ninguna), un interés y apoyo inexistente hacia nuestro trabajo por parte de las instituciones… Creo que lo más arriesgado para nuestro futuro es quedarse aquí.

Es cierto, puede salir mal, puede que allí no encontremos nada mejor que aquí, puede que no se abran las puertas que deseamos. Aun así, la experiencia permanecerá, nadie nos quitará lo que podamos aprender sobre el entrenamiento, el inglés, las personas que hayamos conocido, y al llegar aquí todo seguirá igual y seguiremos teniendo lo mismo que ahora: nada. Así que ¿por qué quedarnos?

Visto lo visto, ¿creéis que es buena idea quedarnos?

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