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Me encanta entrenar a niños. Bueno, la verdad es que con las vacaciones de verano más cerca que lejos y con el asfixiante calor madrileño están algo más descentrados, despistados, desganados y algunos «des» más, lo cual me lo está poniendo bastante difícil. Sin embargo, es una parte de mi profesión muy gratificante por una parte, y por otra la velocidad a la que crecen y aprenden te da la oportunidad de conocer más acerca del movimiento humano y el aprendizaje motriz.

Una de las cosas más importantes que aprendí en la facultad con mi profesor Carlos Cordente, el padre del SportProTube, es la necesidad de crear lo que denominaba «situaciones embudo».

¿Qué son las situaciones embudo?

Las situaciones embudo son ejercicios diseñados de tal forma que la única solución motriz sea aquel gesto que queremos que el deportista aprenda. Para ilustrar esta definición mejor poner un ejemplo. Imaginemos un corredor cuya zancada es muy pendular y queremos que sea más circular. Por una parte, podríamos darle las indicaciones necesarias para que realizar el gesto que pretendemos, pero dependería de nuestra capacidad para transmitir los conceptos y de la capacidad del atleta para entenderlos y su habilidad para aplicarlos, con lo que es muy probable que la ejecución fuera muy diferente de lo que prendemos. Por otra parte, podríamos crear una situación embudo, que podría ser la colocación de unas pequeñas vallas u obstáculos, respetando su amplitud de zancada y con la altura justa para que pase el pie a la altura que pretendemos. La única solución a ese «problema motriz» es levantar y pasar los pies con una zancada más circular.

Esto es precisamente un embudo, porque de las múltiples soluciones posibles, la situación los reduce e irremediablemente nos obliga a pasar por el estrecho orificio del gesto correcto.

¿Qué ventajas tienen?

Las situaciones embudo tienen algunas ventajas sobre algunos ejercicios analíticos que se realizan para el aprendizaje técnico (que no significa que los sustituyan), que podríamos resumir así:

  • Reducen las explicaciones y correcciones por parte del entrenador
  • Facilitan la comprensión y correcta ejecución al atleta
  • Mayor uniformidad en la ejecución
  • Más fácil de controlar cuando se trabaja con grupos numerosos

¿Cómo diseñar este tipo de situaciones?

Echándole mucha imaginación. Cuando decimos que la labor de entrenador es una tarea creativa es precisamente por este tipo de cosas. Las situaciones embudo no sólo se pueden aplicar sobre gestos técnicos, sino también en situaciones tácticas en distintos deportes tanto individuales como colectivos, pero esto es algo que ya escapa a mis conocimientos. De todas formas, el proceso sería el siguiente:

  1. Definir exactamente cual es el gesto o habilidad que queremos enseñar
  2. Imaginar diferentes situaciones en las que es necesario aplicar ese gesto
  3. Establecer límites mediante el material o normas que bloqueen cualquier resolución del problema que difiera de la que buscamos
  4. Probar el ejercicio y ajustarlo

A todos los entrenadores os invito a pensar y aplicar este tipo de ejercicios. Estoy convencido que la mayoría de vosotros ya utilizáis alguno aunque no lo llaméis así, con resultados fantásticos. Ya me contaréis.

 

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