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Hoy es uno de esos clásicos miércoles en los que no he conseguido  sacar el tiempo suficiente para madurar un post (digo no he conseguido, no que no haya tenido). Suelo llegar a las 22:30 a casa y si no lo he preparado por la mañana o a mediodía, tengo que decidir si ponerme a escribir o compartir el momento de la cena con mis parejas (Cris y Leela). Por supuesto, no me considero con el derecho de robarles este tiempo, así que hoy toca uno de estos post exprés una reflexión rápida.

Tras 206 post, a veces uno se pregunta por qué perder el tiempo con esto. Aunque el paso del tiempo hace que los objetivos vayan cambiando, los motivos por los que empecé a volcar aquí todos mis pensamientos fueron:

  1. Ordenar mis ideas. Mi cabeza está siempre en continua ebullición, es un cúmulo constante de ideas (algunas absurdas, otras muy absurdas), no consigo focalizar mi atención en algo durante mucho tiempo ni tengo la más mínima capacidad para memorizar datos ni tareas. Volcarlo por escrito me ayuda a tener una estructura clara acerca de los conocimientos que voy adquiriendo, y de hecho a veces recurro a releer cosas que lo cierto es que no recordaba haber escrito, pero que me reafirman, me devuelven a mi línea de pensamiento o simplemente me obligan a reflexionar y acutalizar mi opinión.
  2. Entender mejor aquello que pienso. Está muy bien creer en algo, pero si no eres capaz de explicarlo, realmente es que no lo has entendido muy bien. El ejercicio de plasmar mis ideas en negro sobre blanco me obliga a entender las cosas mucho mejor, a reflexionar más y a documentarme mejor sobre aquellas cosas en las que creo.
  3. Obtener seguridad en mí mismo. Exponer los propios pensamientos a juicio público te exige esforzarte, te somete a presión y, de alguna manera, demanda una cierta dosis de valor. Una vez lanzas una idea al aire ya no controlas cómo esa opinión impacta en la gente que te lee, y ofreces muchos motivos para forma una opinión (buena o mala) sobre ti. Hacerlo con frecuencia te da seguridad y, si se tiene la suerte de tener un buen feedback y unas críticas constructivas como es el caso de este blog, el crecimiento personal es enorme.
  4. Ayudar a otras personas a encontrar información útil y relevante que a mí me hubiera gustado tener cuando empecé a interesarme por el entrenamiento y también cuando inicié mi carrera profesional.

De momento el resultado es inmejorable respecto a los tres primeros puntos. En cuanto al cuarto, juzguen ustedes.

Tú decides el rumbo de mi blog
Éramos pocos y...