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Como algunos de mis lectores ya saben, desde hace unos meses soy el entrenador de Cristina Jordán, atleta internacional en pruebas de fondo. Aparte ser pareja atleta-entrenador en la pista, también somos pareja fuera de ella. Esto, que algunas veces puede complicar el trabajo (o la vida), también tiene algunas ventajas. Compartir una misma filosofía de entrenamiento, comprender el atletismo bajo el prisma del otro y tener el conocimiento absoluto de lo que el deporte significa en nuestras vidas. Esto nos permite dirigir todos nuestros esfuerzos en una misma dirección.

Una de las primeras cuestiones que abordamos al comenzar nuestro proyecto fue la de quitarnos las etiquetas. Cristina ha obtenido sus mayores éxitos en el campo a través y por ello la gente la califica como una atleta muy «crossera». Pero también una atleta «lenta» en la pista. El problema es que si alguien se planta en la línea de salida creyéndose la etiqueta de «lento», ya está vencido. Por ello hemos basado nuestra línea de trabajo sobre el siguiente principio: tener la marca mínima te permite estar; tener una buena marca te permite disputar; ser el más rápido te permite vencer.

Para acometer esta tarea, aparte de la mejora de ciertas capacidades físicas, debemos cambiar la técnica de carrera. Y digo cambiar y no mejorar. Cristina tiene una carrera bastante pendular, un marcado ciclo posterior y un apoyo con entrada de retropié. Esto no le ha impedido tener una gran eficiencia a los ritmos que se disputan sus carreras, pero supone una limitación a la hora de correr a velocidades más altas, que son las que deciden las carreras.

Para afrontar este cambio contamos con dos elementos fundamentales. Por una parte con la ayuda de Manu Sánchez, velocista de nivel nacional y un extraordinario entrenador. Manu no sólo tiene experiencia como atleta y un enorme conocimiento del entrenamiento de la velocidad, si no un gran sentido didáctico. Es extraordinario observar cómo utiliza los ejercicios, crea las progresiones didácticas y es capaz de mantener la motivación y concentración del atleta en todo momento. El ritmo de aprendizaje de Cristina está siendo brutal. Por otra parte tenemos el apoyo de los profesionales del Centro Médico del Pie, unos innovadores podólogos que están estudiando a Cristina al milímetro, analizando cada pisada en todos los tipos de entrenamiento, proporcionándonos la corrección adecuada y ofreciéndonos valiosos consejos para integrarlos en nuestro trabajo.

Aquí os dejo un vídeo de comparativa entre la técnica de carrera en una carrera de 50-60m. La primera imagen es de mayo de 2012 y la segunda de julio del mismo año. Entre ambas hay tan sólo 5 sesiones específicas de técnica de carrera de aproximadamente una hora y media. La diferencia es evidente y significativa, aunque todavía queda muchísimo por desarrollar.

Que estos cambios se puedan asimilar y automatizar, y que la nueva técnica se convierta en su gesto «natural», será posible o no, no lo sabemos. Realmente es una empresa difícil, pero no hay otro camino que intentarlo porque creemos que es necesario. Esa incertidumbre convierte este trabajo en algo verdaderamente apasionante.

La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo. José Ortega y Gasset

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