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«No puedes conectar los puntos hacia delante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro.» Steve Jobs

Hace unos día leí un fantástico post de Álvaro Merino titulado «Todo sirve para todo» que contenía la cita anterior de Steve Jobs. Casualmente, la lectura coincidió con una reflexión que me estuve haciendo en esos días, por eso me resulto doblemente atractiva.

Tras uno de mis entrenamientos con los niños del Club de Atletismo Arroyomolinos, me di cuenta que de manera inconsciente estaba aplicando muchos aprendizajes a los que en su momento no encontré sentido. Durante la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte existen muchas asignaturas a las que no sólo no les ves ninguna aplicación, sino que incluso puedes sentir el desprecio de terceros si les cuentas qué haces en clase.

Sin embargo, con la perspectiva del tiempo, empiezas a comprender la importancia de estos contenidos, al igual que cuando te haces mayor empiezas a entender todas esas cosas que te decía tu padre cuando eras un adolescente inconsciente.

Una de esas asignaturas para mí clave de mis estudios fue: JUEGOS. Sí, juegos: el pañuelo, escondite, polis y cacos, etc. Menuda chorrada, diréis. Pero para mí, comprender la lógica interna de los juegos, aprender a cambiarla modificando elementos como la incertidumbre, la interacción entre jugadores, la dificultad técnica o táctica, etc, es lo que me ha permitido adaptar los juegos a mis objetivos como entrenador.

Saber diseñar nuevos juegos con características que me permintan trabajar las capacidades o habilidades que pretendo de una manera lúdica y motivante ha sido determinante. Y si alguien cree que es fácil, que baje a una pista con un grupo de 20 niños de 10-12 años y que pruebe a enseñarles a moverse, a esforzarse, o relacionarse colaborativa o competitivamente con sus compañeros de manera sana.

Por eso considero importante tratar de aprender de todas y cada una de las experiencias que que vivimos día a día, leer sobre temas que no estés aparentemente relacionados con nuestra profesión y observar el trabajo de otras personas en otras disciplinas porque quizá, algún día, encontraremos una conexión con el nuestro y podremos aplicar algún aprendizaje.

La brújula de tu instinto
Ama la competencia