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Aunque el blog trate fundamentalmente de entrenamiento, en ciertas ocasiones me permito (y disculpadme por ello) escribir alguna cosa acerca de temas más personales. Los que seguís con frecuencia el blog conoceréis más o menos mis proyectos y mi filosofía de trabajo. Me gusta correr, me gusta entrenar, me gusta sentirme fuerte y me gusta competir. Sin embargo, una cirugía en el calcáneo en julio de 2013 y el inicio de una vida frenética como entrenador, blogger y emprendedor desde octubre de 2013 me ha dificultado entrenarme tal y como me gustaría. Dificultado, no impedido, porque al final, todo lo que he encontrado para no salir a entrenar con disciplina son excusas.

Reflexionando sobre por qué no he podido entrenar con regularidad y sí hacer otras cosas, me he dado cuenta que durante los últimos meses he considerado mi propio entrenamiento como un privilegio, algo que no me podía permitir y que, aunque lo tengo en mi cabeza día a día, al final es lo último en mi lista de prioridades. Y terminan los días y siempre queda relegado a «mañana». Sin embargo, el entrenamiento no sólo me aporta un rato de placer durante, sino que me aporta un bienestar general, una estabilidad mental y una gran energía y motivación para el resto del día y actividades. Por tanto, he decido volver a entrenarme con la misma constancia y disciplina con la que trabajo, la misma que tienen mis atletas.

Para conseguir mis objetivos he querido contar con alguien que me guíe, he decidido no autoentrenarme. A partir de ahora mi entrenador será José Enrique Villacorta, del que ya he hablado en este blog.

Mi nuevo coach, José Enrique Villacorta

¿Por qué no autoentrenarme?

  • Porque necesito un compromiso potente para no fallar
  • Porque necesito que alguien me evalúe desde fuera y que me exija, pero sobre todo que me frene cuando vengan los momentos de euforia (defecto común en todos los atletas)
  • Porque quiero hacer y probar tantas cosas en mí mismo que muchas veces pierdo el foco del entrenamiento haciendo un autoanálisis excesivo y cambiando los planes con demasiada frecuencia.
  • Porque quiero que sea parte de mi ocio y no de mi trabajo
  • Porque la relación que existe entre un entrenador y un atleta es algo tan especial, que me apetece volver a vivirla desde este lado

¿Y por qué José Enrique Villacorta?

  • Porque es un tipo inspirador
  • Porque transmite seguridad y confianza
  • Porque es uno de los mejores entrenadores de fondo de España, si no el mejor
  • Porque tengo la oportunidad de aprender además de entrenar
Puede que algún día vuelva a entrenarme solo, pero en estos momentos tener un entrenador es algo que necesito y tener a «Villa» es algo que me ilusiona de tal manera que sólo puedo tener una enorme gratitud hacia él y una motivación extra para conseguir mis objetivos.

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La mente en blanco