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Hace casi 11 años de mi primer empleo. Terminé el primer curso en Ingeniería Industrial con unos nefastos resultados y, en contra de la voluntad de mis padres que pretendían que estudiara en verano para las recuperaciones de septiembre, firmé a sus espaldas un contrato de 3 meses para ejercer de operario en una fábrica de cerámica.

No recuerdo bien si fue por autoinflingirme un castigo por los resultados académicos, por evitar el estudio veraniego o por un simple impulso interior que me decía «esto te va a servir para algo». Quizá una mezcla de las tres.

En aquel entonces ganar 1200€/mes viviendo en casa de mis padres era la repera, aunque lo cierto es que trabajando 10-12h/día 6 días/semana de pie a 40º tampoco dejaba mucho margen luego para el disfrute veraniego  (aunque con 18 años se aguanta todo).

No te voy a contar toda mi historia, pero me viene muy bien recordar esto para explicar mi reflexión de hoy. A lo largo de los años mi trabajo ha cambiado mucho, y tengo la esperanza de que todavía pueda cambiar mucho más.

He podido experimentar cuáles son las distintas motivaciones hacia el trabajo y las recompensas a mi esfuerzo. Considero que el objetivo de cualquier persona es la autorrealización y, tras la salud y las relaciones interpersonales, el trabajo es lo que completa dicha autorrealización.

Para que una persona realice un trabajo que pueda acercarle a su autorrealización, debe existir una motivación para hacerlo. Bajo mi experiencia, las motivaciones se mueven en tres ejes: Satisfacción/Crecimiento, Dinero y Tiempo.

En este artículo te voy a hablar de:

Satisfacción/Crecimiento

Cuando realizas un trabajo que:

  • te gusta
  • te permite disfrutar durante las horas que lo ejerces
  • percibes que es un trabajo útil y que ayuda a los demás
  • te hace sentir importante
  • te ayuda a adquirir grandes aprendizajes
  • te permite vivir grandes experiencias

La motivación hacia este no está tanto en la recompensa extrínseca y posterior, sino en el propio trabajo. En ciertos momentos de tu vida es posible que esto es lo que busques, que sea suficiente para seguir con ello porque es una buena recompensa.

Dinero

El dinero (que en ocasiones está tan mal visto) es una maravillosa recompensa al trabajo porque, aunque no te permita comprarlo todo, lo puedes intercambiar por infinitud cosas.

Quien realiza un trabajo (que le guste o que no) y sabe que está generosamente remunerado, tiene una fuerte motivación porque sabe que disponer de dinero le otorga la libertad de realizar múltiples cosas: adquirir más bienes, invertir en su propio negocio o en su desarrollo personal, viajar, hacer regalos a sus hijos, colaborar en proyectos solidarios, etc…

Para mí es una gran recompensa y algo por lo que estar motivado.

Tiempo

En ocasiones el crecimiento profesional y el dinero no lo son todo, ya que es frecuente que obtener alguna o ambas nos deje sin tiempo para otras cosas igual (o más importantes).

La familia, los amigos, los hobbies, el descanso… Son cosas de enorme valor y en ciertos momentos de la vida uno puede llegar a valorar mucho más este aspecto que los dos anteriores.

En ocasiones alguien puede preferir renunciar a ganar mucho dinero para poder dedicarse a sí mismo y a las personas que le rodean. Así pues, un trabajo con unos límites temporales quizá también nos motive a hacerlo bien.

Equilibrio

A lo largo de estos 11 años mis motivaciones han sido bastante claras y han ido evolucionando sin muchos cambios, aunque estoy seguro que cambiarán con los años a medida que vaya cumpliendo con mis objetivos parciales.

Mi reflexión de hoy viene por el hecho de querer encontrar el equilibrio entre estos tres factores. Algunas cosas importantes que pienso son:

  • El paradigma de la autorrealización profesional sería un trabajo que te apasione día a día, por el que te paguen bien y con el que tengas suficiente libertad o tiempo libre para poder dedicarlo a tus cosas.
  • Realmente este paradigma es difícil de cumplir, porque cada persona se mueve por distintos impulsos y quizá para alguien tenga más valor el crecimiento profesional que el dinero, y para otros puede que tenga más valor el dinero que el tiempo.
  • Las motivaciones son dinámicas y dependen de las experiencias, de la madurez y del momento de la vida. Es bueno parar a pensar cada cierto tiempo qué es lo que uno quiere y cambiar las cosas para que el rumbo de tu vida apunte en esa dirección.

Personalmente, creo que un proceso lógico dentro de la carrera profesional es:

  1. Trabajar como un animal por adquirir conocimientos y experiencias sin importar el dinero ni el tiempo que te va a llevar.
  2. Con el background adquirido buscar una recompensa justa a tu trabajo y rentabilizar tu esfuerzo, tu experiencia y tu tiempo
  3. Encontrar el perfecto equilibrio dándole el valor suficiente al tiempo, sin dejar de crecer profesionalmente y sin echar por tierra tus ingresos.

Yo todavía me identifico con la primera fase porque aún me veo  muy pequeño en el campo en el que desempeño mi trabajo, aunque ahora me importa un poco más el dinero que hace 5 años, por ejemplo.

Y por supuesto, gracias a mi trabajo autónomo, también estoy tratando de encontrar ese pequeño hueco de tiempo que muchas veces se me queda olvidado.

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