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Hoy me va a costar sacar esto adelante. Si hay algo que siento en estos momentos es fatiga. Mucha fatiga, física y mental. A veces me pregunto qué es lo que nos lleva a empujar nuestros límites más allá de la fatiga en el deporte y en la vida. Y creo que hoy es el momento adecuado para reflexionar sobre ello.

Lo que me motiva a seguir

Está claro que la necesidad nos obliga a ignorar la fatiga en busca de algún objetivo vital. Pero, ¿y cuando tal necesidad no existe? ¿Por qué llevar nuestro cuerpo y nuestra mente al límite sin que exista una necesidad de vida o muerte? Creo que podría perfectamente sobrevivir con una vida más cómoda, sin embargo hay «algo» (que todavía no he identificado) que me lleva a aceptar nuevos retos continuamente, meterme en problemas, vivir en la continua incomodidad y arriesgar mi tiempo dinero a veces irreflexivamente. Supongo que es ese mismo «algo» que tantos miles de deportistas buscan en sus retos deportivos una forma de explorar los límites de sus capacidades, de superarse y crecer en todas las dimensiones personales posibles.

Personalmente, utilizo algunos trucos para vencer la fatiga. Algunos son poco sanos, por lo que omitiré publicarlos aquí porque no los recomiendo. No, tranquilos, no me drogo ni nada por el estilo. Sólo son algunas tácticas para «engañar» al sueño. Sin embargo, hay pequeños (grandes) detalles en la vida que hacen que el cansancio y la fatiga pase a un segundo plano. En mi caso, lo que me hace levantarme cada día y llegar a casa habiendo dejado en el camino hasta mi último gramo de energía es:

  • Dedicarte a lo que amas. Sin más
  • Trabajar con gente con la que merezca la pena pasar el tiempo. Huir de personas tóxicas.
  • La música. Aprovechar determinados momentos para añadir la banda sonora de mi vida. Eso da un plus de energía.
  • La moto. Necesito desplazarme continuamente y, en mi caso, los desplazamientos son una terapia antiestrés cuando los hago a lomos de mi Honda CBF600.
  • Tener a tu lado a alguien que cree en lo que haces y que te apoya.
  • Los niños. Cada tarde paso algunas horas entrenando con niños con los que disfruto tanto que consigo evadirme de cualquier tipo de problema, dolor o cansancio sin darme cuenta.
  • Lecturas y vídeos inspiradores. No tengo tiempo para grandes lecturas, pero siempre que tengo un hueco consulto Feedly y frecuentemente encuentro algún post o vídeo inspirador que me anima a seguir.
  • Entrenar. Sentirte físicamente fuerte te hace sentirte mentalmente fuerte

¿Cuáles son vuestras estrategias mentales para resistir en vuestro agitado día a día?

Correr despacio es fácil
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