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Las lesiones no traumáticas se producen cuando alguno de nuestros tejidos (músculos, tendones, fascias, huesos, etc.) soportan tensiones o cargas repetidas que superan su máxima tolerancia. La respuesta puede ser desde una inflamación hasta la rotura de estos tejidos. El origen de estas sobrecargas puede ser variado:

  • Defectos anatómicos: Hiperlordosis lumbar, piernas excesivamente en varo o en valgo, pie plano, acortamiento tríceps sural…
  • Déficits de fuerza en grupos musculares determiado o músculos que cumplen una función concreta en la carrera.
  • Errores técnicos: Gestos que no respeten los ejes y trayectorias óptimos de movimiento par que las fuerzas se trasmitan adecuadamente.

Estas tres variables están relacionadas entre ellas, es decir, la falta de fuerza de un cierto músculo o grupo muscular puede provocar un error técnico, o un error técnico puede que haya desencadenado una adaptación anatómica que pueda poner suponer un riesgo de lesión.

En el Instituto de Biomecánica hemos podido aprendener, probar y experimentar con tratamientos que van desde la ortopedia o la fisioterapia hasta el ejercicio en forma de estiramientos, fortalecimiento o cambios técnicos que permitan sobrecargar menos las estructuras lesionadas. Este es un ejemplo de un deportista, no corredor, pero cuya profesión le exige correr casi a diario, al cual hemos sometido a un trabajo de fortalecimiento y mejora técnica.

Desde nuestra experiencia profesional, podemos ofrecer algunos puntos importantes a tener en cuenta:

  • El cambio a una técnica de carrera más «ortodoxa» no siempre es la solución a los problemas. Es más, para determinadas patologías es incluso contraproducente, al menos durante el periodo donde la lesión aún está latente. No es la panacea.
  • El cambio de técnica supone un cambio en el esfuerzo soportado por todos los tejidos. Esto, si no se hace de una manera planificada y progresiva, puede suponer un riesgo de dañar estructuras que no están preparadas para trabajar de la manera que se les exige.
  • Los tratamientos más eficaces habitualmente son los que combinan varias técnicas, ya sean ortopedia, fisioterapia o ejercicio.
  • Un cambio de técnica supone irremediablemente un empeoramiento temporal del rendimiento. Con el tiempo suficiente y el trabajo adecuado, esos cambios pueden mejorar la eficiencia del gesto a medio-largo plazo.
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