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Desde que me licencié he podido vivir muy gratas experiencias deportivas y conocer a multitud de atletas de todos los niveles. He convivido con atletas consagrados durante largo tiempo en la élite, he visto llegar algunas promesas que finalmente se han estrellado, otras que han logrado hacerse un hueco, y algunos atletas que jamás han contado en la quinielas que con el paso de los años han logrado codearse con los mejores. En mi curiosidad por saber qué es exactamente lo que lleva a un atleta al éxito o al fracaso, no dejo de analizar y reflexionar sobre cuáles son los ingredientes que lo determinan.

La fórmula del éxito

Imagen de Sangudo en Flickr con licencia Creative Commons

La fórmula del éxito

En esto de las fórmulas cada cual tiene la suya, y por supuesto esta es un más de esas fórmulas subjetivas, pero creo que hay ciertos rasgos que se repiten en todo aquel que consigue tener éxito. Y no sólo en el deporte, también en los negocios, en el arte y en cualquier faceta de la vida. Para mí los ingredientes son:

  • Talento: El talento se refiere al potencial genético, a la predisposición natural hacia ciertas capacidades o habilidades. El talento es algo que no se elige, que te toca, que se tiene o no se tiene .
  • Deseo: El deseo tiene que ver con los objetivos, las motivaciones, la ilusión y el interés hacia esos objetivos. El deseo es la brújula que marca la dirección de nuestros esfuerzos. La fuerza del deseo es la que potencia nuestra voluntad.
  • Voluntad: La voluntad es el motor que nos mueve, es la acción voluntaria, la disciplina, el esfuerzo, el sacrificio, la autoexigencia, el inconformismo.

Ahora que estoy en proceso de formación de jóvenes atletas me he dado cuenta de varias cosas. A todos nos gustaría tener multitud de atletas talentosos, pero la realidad es que es algo que no se puede ni esperar, ni exigir, ni premiar. Además, lo primero que hay que hacer es educar el deseo, es decir, ayudarles a los jóvenes a descubrir qué es lo que verdaderamente les gusta y enseñarles a amarlo con intensidad. Es entonces cuando están preparados para volcar todos sus esfuerzos para conseguir sus objetivos.

Uno de los problemas actuales y por lo que fracasan numerosos atletas talentosos es porque se les presuponen los otros dos aspectos y sólo se les potencia el talento en edades difíciles donde quizá ni siquiera saben qué quieren y mucho menos cómo conseguirlo. Probablemente habría que preocuparse más por conocer cuáles son sus verdaderos deseos y educar y potenciar más su fuerza de voluntad antes que su cuerpo.

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