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En el entrenamiento de la carrera a pie los entrenadores utilizamos un concepto que denominamos «la compactación». Esta es una variable difícil de medir, pero la valoramos de manera subjetiva utilizando la observación que, sin duda, es el mejor método de análisis y aprendizaje del entrenamiento (para la mayoría de las cosas). Sin embargo, algunas veces es un término que no queda muy claro qué significa realmente, algo confuso y que no todos los atletas comprenden cuando lo utilizas. Trataré de explicarlo de la manera más sencilla posible.

Para entender este concepto, es necesario abordarlo primero desde el la perspectiva de la física, concretamente desde la mecánica de sólidos deformables. No os asustéis, luego con un ejemplo práctico queda todo más claro. Según esta disciplina, los sólidos deformables se clasifican en materiales con comportamineto plástico, comportamiento elástico o comportamiento viscoso. Obviaremos este último, ya que está muy lejos de asemejarse al comportamiento del cuerpo humano (bueno, ¿quién no ha tenido un comportamiento viscoso un sábado noche?) y nos centraremos en la definición de los dos primeros según la Wikipedia:

  • Comportamiento elástico, se da cuando un sólido se deforma adquiriendo mayor energía potencial elástica y, por tanto, aumentando su energía interna sin que se produzcan transformaciones termodinámicas irreversibles. La característica más importante del comportamiento elástico es que es reversible: si se suprimen las fuerzas que provocan la deformación el sólido vuelve al estado inicial de antes de aplicación de las cargas.
  • Comportamiento plástico: aquí existe irreversibilidad; aunque se retiren las fuerzas bajo las cuales se produjeron deformaciones elásticas, el sólido no vuelve exactamente al estado termodinámico y de deformación que tenía antes de la aplicación de las mismas.

Un ejemplo de un comportamiento elástico es una caña de pescar. Esta se dobla cuando el pez muerde el anzuelo y tira (fuerza) para librarse de él. Sin embargo, vuelve a su forma inicial una vez se libera de tensión. Como material de comportamiento plástico, tenemos un alambre, el cual  cuando doblamos (fuerza) no vuelve a su estado inicial sino que se queda con la forma con la que lo hemos dejado.

Y aquí viene lo bonito, ¿qué tiene que ver esto con correr? Pues que cuando buscamos una carrera eficaz y eficiente, lo que buscamos es que nuestro cuerpo se comporte como un sólido elástico, es decir que las deformaciones que sufre cuando el pie impacta en el suelo y las fuerzas se transmiten a lo largo de nuestro sistema musculo-esquelético sean mínimas y que nuestro cuerpo regrese «elásticamente» a su estado inicial. Si no corremos «compactos» nuestro cuerpo sufrirá mayores deformaciones, habrá menor aprovechamiento de energía elástica, los tiempos de contacto aumentarán, la alineación y colocación se pierden. En definitiva, corremos peor.

¿Y cómo lo conseguimos? A través de la compactación, es decir, de colocar y contraer nuestra musculatura de manera que nuestro cuerpo en conjunto se asemeje lo máximo posible a un sólido y no tanto a un conjunto de sólidos (que serían los segmentos corporales). Para lograr esto es necesaria una base de fuerza general, así como una buena coordinación y propiocepción global, además de un buen trabajo técnico orientado a mejorar la compactación. Espero haberme explicado bien, próximamente hablaré de las forma para mejorar la compactación. Cualquier duda acerca de este concepto la responderé abajo en los comentarios.

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