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Según informaciones del periodista Carlos Arribas, Marta Domínguez ha sido expedientada por la IAAF y está a la espera de que el Comité de Competición le imponga una sanción. No puedo más que alegrarme por ello.

En una de mis conversaciones en Twitter le comentaba a Fernando Miñana, excelente periodista e impulsor de la recogida de apoyos para la campaña «Que no se destruyan las bolsas de sangre de la Operación Puerto«, que si esta iniciativa llegaba a los 100000 apoyos empezaría a creer en el Atletismo, en el Ser Humano, y en Dios si hacía falta. Hoy ya creo un poco más en el Atletismo.

Debemos tener presente siempre que tramposos, dopados, ladrones, corruptos, psicópatas, mentirosos, malnacidos, traficantes, acosadores, vendehumos, demagogos, estafadores, hipócritas, traidores, contrabandistas, negligentes y piratas los hay en todas partes. No sé si es algo inherente al ser humano o inducido por nuestro entorno, pero estadísticamente darás con alguno de estos allá donde se junten más de tres cabezas. El éxito de un sistema es prevenir sus fechorías, mantenerlos alejados de posiciones de influencia y privilegio y, dado que no existe sistema perfecto, penalizarlos y apartarlos del sistema cuando algún hecho malicioso o delictivo se produzca. Bravo por la IAAF.

En España esta señora llevaba 7 años en el ojo del huracán por unas cosas (Operación Puerto) u otras (Operación Galgo), y sin embargo ahí la teníamos, con sus becas, con su patrocinio, con su participación en todo tipo de pruebas del calendario nacional (y sus correspondientes fijos de salida), con (ojo al dato) su butaca en el Senado y con el presidente de la RFEA poniéndole ojitos. Esto lo cuentas fuera y no se lo creen. Y, de hecho, hasta que no han venido de fuera aquí no ha pasado nada.

En esa misma conversación de Twitter, un gran entrenador español me contestaba de forma irónica que si no creía en el Atletismo qué hacía «pasándolo mal» (en referencia a mi viaje a EEUU) a costa de él. Y tiene toda la razón. Lo cierto es que el día que deje de creer en el Atletismo, el día que piense que todos los campeones van dopados, el día que crea que es imposible hacer algo grande sin recurrir a la trampa y a la estafa, dejaré de entrenar. Me despediré del Atletismo. Me dedicaré a otra cosa. De momento creo en los atletas, creo en los entrenadores, creo en la afición a este deporte, no creo tanto en las instituciones, pero sigo creyendo en el Atletismo en general.

Y que vayan cayendo algunos más, que aún quedan.

Importancia de las habilidades sociales y emocionales para el entrenador
Es un buen momento para retomarlo