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Me gusta el cross. Por mi vinculación al Atletismo de fondo, no concibo un invierno sin estas carreras. Mucha gente dice que el cross es una buena forma para preparar la posterior temporada de pista. Sin embargo, para mí el cross es un objetivo en sí mismo, y no un medio para otras cosas.

El encanto del campo a través radica en los matices que lo diferencia de los eventos en pista. No se trata tanto de la belleza plástica de los gestos técnicos, si no de la dureza de la lucha contra los elementos. No se vive en grandiosos y acogedores estadios, sino que la naturaleza pone los medios y el ser humano la capacidad de adaptarse a ella. La esencia no está en superar una marca, sino en la batalla directa contra los rivales. Es una disciplina no tan refinada, más ruda pero hermosa y, a veces, épica.

A pesar de que el campo a través no es un evento multitudinario que mueva masas, es un espectáculo dónde la pasión del público se respira en cada curva. No soy capaz de imaginarme a los miles de aficionados que llenan los estadios de fútbol un domingo por la mañana en las llanuras de Atapuerca, aguantando estoicos 4h de pie bajo la lluvia y el frío para animar a sus hijos, a sus amigos o a sus ídolos deportivos. Para mí, la gesta es tanto de los atletas como del público.

Atletismo – Cross de Atapuerca: carrera femenina

Por suerte, este fin de semana he podido vivir in situ como invitado el Cross Internacional de Atapuerca, un cross calificado como el mejor del mundo y que goza de una organización impecable. Impecable en cuanto a los medios desplegados en el circuito, y en cuanto al trato tanto al público como al atleta.

A parte de las propias carreras, una de las cosas que más disfruto son esos momentos del día previo a la carrera que puedes compartir con otros entrenadores. Este fin de semana tuve el honor de poder compartir unas breves pero intensas conversaciones con varias personas que transmiten perfectamente la pasión por su trabajo, el carácter ganador y la sabiduría curtida a base de años como son José Enrique Villacorta, Phondy García o Juan Cano.

Otra de las oportunidades que te ofrece un evento de este tipo, es conocer a atletas de otros países, compartir momentos relajados y cotidianos con ellos como puede ser el desayuno y desempolvar por un momento nuestro rudimentario inglés. Fue agradable compartir mesa con Julia Bleasdale, la británica que fue finalista olímpica en Londres tanto en la prueba de 5000m como la de 10000m.

Y lo más importante fue la carrera de mis chicas. Por una parte Cristina Jordán que entró 17ª y 9ª española haciendo una carrera mucho más inteligente que en el pasado Cross Internacional de Soria. No estamos dónde nos habíamos marcado hace unos meses, pero dadas las circunstancias en las que se ha desarrollado el entrenamiento tampoco podemos pedir más a estas alturas. Si en Soria hizo una carrera horrenda, ayer en Atapuerca en mi opinión hizo una buena carrera. Falta más entrenamiento y más competición. Y por otra parte Stecy Dolay, que se enfrentaba por primera vez a un cross de 8km y que logró terminarlo disfrutando enormemente de la carrera, del ambiente y de una nueva experiencia en una carrera internacional.

La temporada sigue, el cross acaba de empezar y ya estoy deseando que llegue el próximo fin de semana.

Cosas que he aprendido de entrenar maratonianos
El proceso de aprendizaje de la técnica de carrera