Es época de elecciones en la Real Federación Española de Atletismo. El debate está servido y las apuestas están que arden. Tres candidatos, y los tres con la propuesta de introducir la figura del director técnico que lleva casi dos décadas y media ausente del organigrama institucional.

Más allá de la promesas y buenas intenciones de los candidatos, me gustaría hacer un pequeño análisis sobre lo que esta figura debería aportar al atletismo nacional. Las propuestas, las buenas ideas, los proyectos, no son suficientes si una vez puestas en marcha no se ejecutan correctamente, y se cumplen determinados objetivos.

¿Qué debe aportar el Director Técnico al atletismo?

  •   Establecer criterios de selección claros, justos y perfectamente definidos. Es uno de los apartados que generan más polémica cada vez que se acercan los grandes campeonatos. Debe establecerse un sistema de selección, ya sea en forma de trials, de mejores rendimientos durante la temporada, de criterios técnicos votados/consensuados por un comité, de forma mixta… Pero es necesario evitar decisiones injustas por amiguismos y preferencias o criterios personales. Los criterios no sólo deben ser justos sino que además deben parecerlo. Todos los atletas deben conocerlos y tener completamente claro que cuentan con las mismas oportunidades que cualquier otro independientemente de su entrenador, lugar de residencia o entrenamiento, amistades, etc, y tener la confianza de que esos criterios  se van a respetar.
  • Sistema de becas/ayudas/premios justo, que no genere dependencia y que premie el rendimiento del atleta en competiciones internacionales. Si queremos un atletismo del más alto nivel, que compita en igualdad de condiciones contra las grandes potencias mundiales del atletismo, es necesaria la profesionalización de los atletas. Es decir, que puedan dedicar todo su tiempo y esfuerzos a su propio entrenamiento y formación. Debe haber unos criterios que premien la excelencia, deben establecerse unos compromisos muy bien definidos por parte del atleta, y sobre todo deben motivar y recompensar su máximo rendimiento en las competiciones más importantes. Además se debe buscar una buena financiación para estos programas a través de inversión no sólo pública, sino privada.
  • Desarrollar un verdadero y efectivo programa de detección y formación de talentos. Ir a un campeonato de España y llevarse de concentración a los tres primeros de cada categoría no es detección de talentos. Podríamos llamarlo de muchas maneras, pero no así. Los talentos están en los colegios, y allí hay que ir a buscarlos. Deben establecerse acuerdos con Ministerios, Comunidades, Ayuntamientos y colegios y desarrollar programas donde la federación pueda tener un control y capacidad de atraer a esos niños hacia nuestro deporte.
  • Desarrollar un plan de formación de entrenadores. Para mí, y no por ser entrenador, es el aspecto en el que estamos más atrasados, y muy probablemente en el que menos vamos a avanzar gane quien gane. Pero los entrenadores son la piedra angular sobre la que se construye el atletismo. Figura imprescindible e insustituible del atletismo en todos sus niveles. No sólo hay que tener un plan de detección de talentos con los atletas, también con los entrenadores. Con entrenadores amateurs, con la misma formación y medios que 30 años atrás, donde cada cual se forma en la medida de su pasión y posibilidades económicas, lo único que podemos esperar es un atletismo del mismo nivel, por mucho que se invierta en infraestructuras y atletas. Es necesaria la profesionalización de los entrenadores y disponer de los medios económicos y materiales acordes a la relevancia de su trabajo.
  • Definir unos criterios de contratación de profesionales basados en el mérito y establecer unos objetivos y plazos máximos de permanencia. El mejor atletismo debe contar con los mejores profesionales. Y no sólo hay que recompensarles bien, sino que hay que exigirles el máximo. En el atletismo contamos con con una estructuración temporal y cíclica que es idónea para desarrollar múltiples proyectos: los ciclos olímpicos. En un ciclo olímpico se puede poner en marcha cualquier proyecto, y en dos o tres ciclos se puede consolidar y constatar los resultados a largo plazo. En un mundo como este, en donde la competición es la esencia, los resultados son los jueces. No se puede sostener a nadie sin resultados, ni se puede permitir que los profesionales y responsables entren en una «zona de confort». Se debe exigir el máximo de forma constante, por lo que limitar el tiempo de permanencia en un puesto otorga una perspectiva finita de su cometido y evita tanto el apalancamiento como el «burnout».
  • Establecer una red de núcleos de entrenamiento con auténticos medios y apoyo. Es cierto que ya existen núcleos, pero paradójicamente algunos de los que acaparan los mayores recursos tienen escasos resultados. En otros lugares, donde aparecen grupos de atletas talentosos y entrenadores demostradamente competentes, se les ignora, cuando no se les intenta destruir. Se debe aprovechar cualquier conato de buen atletismo y dotarlo de medios para que pueda desarrollar todo su potencial. De lo contrario estamos desechando una materia prima de enorme valor.

Aparte de otros aspectos, para mí estos son los puntos básicos que un director técnico debería abordar. Esperemos que el elegido sepa liderar este proyecto y que goce de autonomía para desarrollar las acciones necesarias. Lo último que el atletismo necesita es un hombre de paja en este cargo.

Como ya sabéis, podéis opinar y aportar vuestra visión en los comentarios. Todos agradeceremos cualquier idea o corrección acerca de este debate tan interesante en estas fechas.

El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. Herbert von Karajan

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