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En las últimas semanas estoy en una fase de gran carga de trabajo. El lunes publiqué en mi Facebook mi agenda de ese día, y contabilicé 18h de trabajo desde las 4:30am hasta las 11:30pm, solamente parando 1h entre las 14h y las 15h. Y cuando digo de trabajo no me refiero a «estar» sino a «producir» (más desplazamientos, claro). No pretendo hacer ningún alarde de nada, de hecho, considero que hay muchas más cosas más meritorias que esto. Si de alguna forma me resulta esto digno de compartir es porque no me lo creo.

Haile Gebreselassie

Siempre he sido una persona despistada (lo sigo siendo), bastante desastre y desordenado (para qué nos vamos a engañar), y no me considero vago pero siempre me ha gustado mucho eso de la «economía del esfuerzo», la conocida ley del mínimo esfuerzo. Ah! También he sido muy amigo de dejar las cosas para mañana y así descanso hoy. Me gusta la TV, me gusta el sofá, me gusta la Play Station, me gusta la siesta, me gusta dormir… vamos que soy un tío muy normal.

Es por eso que me sorprende estar realizando algo que hace siquiera unos meses no me veía capaz de hacer, algo que para mí ha sido un desafío y que de momento, estoy llevando con bastante dignidad. En nuestra vida a veces nos vemos obligados a cambiar, a evolucionar, en estos momentos la situación me ha obligado a ello, aunque me alegro de que así sea.

Pero si de alguna manera conseguir aguantar jornadas de 12h-16h diarias de trabajo, es por lo que he podido aprender de los atletas que he entrenado durante los últimos años. En la entrevista inicial que realizo a cualquier atleta que solicita mi ayuda, formulo siempre la siguiente pregunta: «¿Cómo crees que te puede ayudar un entrenador profesional?». Pues en el post de hoy voy a intentar responder a la pregunta inversa, cómo me han ayudado a mí los atletas que he entrenado. Para mí, el esfuerzo que estoy realizando es comparable a la preparación de un maratón. Las cosas que he aprendido son:

En este artículo te voy a hablar de:

Disciplina

Como he dicho, siempre he sido de ahorrar esfuerzos, y normalmente cuando no me apetecía hacer algo lo dejaba para mañana. Ahora, me alcanzado una disciplina en la que me obligo a trabajar aunque no me apetezca, como un corredor sale a correr en un día de lluvia y viento. De esta forma, no sólo he conseguido cumplir con mis obligaciones (siempre lo he hecho) si no con compromisos adquiridos libremente, como son escribir cada lunes, miércoles y viernes. Para sacar tiempo para este post o el del lunes, ambos días me he levantado a las 4:30 de la madrugada, algo impensable para mí hace un tiempo.

Objetivos

Lo que verdaderamente te ayuda a focalizar todos tus esfuerzos en el verdadero trabajo productivo es tener objetivos, tanto a largo plazo como en el día a día. Igual que el maratoniano persigue su marca, y cada día tiene un objetivo en su plan de entrenamiento, yo tengo mis objetivos a largo plazo, dónde quiero llegar en un futuro, y cada día me propongo cumplir con determinado objetivos para seguir avanzando.

Motivación

Relacionado con los objetivos se encuentra la motivación. Tener un objetivo es tener un motivo. Y cuando vas cumpliendo con los pequeños objetivos diarios la satisfacción que se siente aumenta la motivación. Sin motivación no existe rendimiento, no existe productividad, no existe creatividad. Mantener la motivación alta y ser optimista es lo que te empuja a seguir mejorando día a día en el deporte y en la vida.

Orden

Mi talón de Aquiles desde toda la vida. Mi memoria de pez me juega malas pasadas diariamente, y sin un orden sería imposible llegar ser productivo y alcanzar ningún objetivo. Todavía tengo mucho que mejorar en ese aspecto, pero al igual que establezco un orden el los entrenamientos de mis corredores, he intentado establecerlo en mi trabajo para poder llegar a todo.

Constancia

Quizá una de las mayores virtudes de un atleta y algo admiro de mis atletas. Ellos me sirven de ejemplo e inspiración para poder conseguirlo yo. No hay nada alcanzable a largo plazo sin constancia y tenacidad. Cada día cuenta, cada día importa y los ladrillos hay que ponerlos de uno en uno.

Descanso

Aunque parezca contradictorio que hable de descanso cuando he llegado a trabajar 18h diarias, sí que es cierto que tengo unos límites. Todo atleta sabe que a cada entrenamiento le corresponde una recuperación, y que sin ella el trabajo posterior no podrá ser de suficiente calidad. En mi situación, conozco gente que optaría directamente por no dormir y «empalmar» algún día con el siguiente sin descanso. Los hay. Sin embargo, sé cómo afecta la fatiga a mi concentración, motivación y creatividad, por lo que cuando estoy muy cansado dejo de trabajar con calidad. De esta manera, me he impuesto la norma de dormir la siesta (10-30 min) cada día si estoy en casa, y rara vez trabajo después de cenar ya que es el peor momento del día. Prefiero dormir poco y levantarme temprano, ya que aunque madrugue mucho me encuentro tremendamente lúcido por la mañanas, y consigo ser muy eficaz en las primeras horas del día.

Haciendo un balance, puedo decir que entrenar a corredores me ha aportado más a mí que a ellos mismos, ya que sin esas experiencias, sin esos ejemplos, sin esa admiración que tengo por ellos no sería capaz de hacer lo que estoy haciendo ahora. Por este motivo quiero dar las gracias a todos y cada uno de los corredores con los que he tenido el placer de colaborar.

Por último, me gustaría saber qué cosas del entrenamiento os han ayudado como a mí en vuestra vida personal, así que podéis explicar vuestra historia abajo en los comentarios.

El principio de individualización del entrenamiento
El encanto del Campo a Través