Seleccionar página

Hace ya bastante tiempo que no hablo sobre el entrenamiento infantil y Atletismo de base y creo que es una buena ocasión de tocar de nuevo el tema tras la última competición de categorías menores a la que acudí con mis pequeños atletas del C. A. Arroyomolinos este fin de semana. Tuvimos mucha suerte de que saliera un día fantástico, hubiera una gran participación y las gradas estuvieran prácticamente repletas de padres y familiares que dieron un gran ambiente a la jornada. Pero…

El problema al que nos enfrentamos en la mayoría (si no todas) las competiciones es el incumplimiento del horario de competición, el retraso en el inicio de las pruebas y la gran dilatación global de la duración del evento. Esta vez, el inicio estaba programado para las 10:00 y las últimas pruebas a las 13:35, con lo que presumiblemente a las 14:30 la competición debería estar teóricamente terminada. Nada más lejos de la realidad, hasta pasadas las 16:00 atletas, entrenadores, padres, jueces y organizadores no cerramos la jornada atlética. A mi juicio esto tiene unas consecuencias en los siguientes sentidos:

  • Es comprensible y aceptable un retraso de 15 minutos en un evento de estas características, pero terminar más de 1h30′ por encima del horario previsto supone una molestia para todo el mundo, desde los propios atletas que puedan tener los compromisos familiares habituales en el fin de semana, para los padres que tiene que llevar/ver/recoger a los niños, los clubes que dependen de un autobús con el que se ha concertado una hora para la vuelta, etc.
  • Un padre que va a ver a su hijo que participa en 3 pruebas (por ejemplo 3 intentos de salto de altura, una carrera de 60m y una de 500m, es decir, menos de 3 minutos reales de competición) invierte desde las 9:00 de la mañana que sale de casa hasta las 16:30 que llega de nuevo. Son 7 hora y media, a mi juicio excesivo. Esto produce una desafección por la competición y por nuestro deporte por su parte y no podemos obviar que de ellos es de quien realmente depende que los niños practiquen el Atletismo y acudan a las competiciones. Que sí, que los padres están para eso, pero tampoco debemos convertirlos en esclavos ni mártires de este deporte. No es necesario ponérselo tan difícil.
  • A pesar de que en general los niños disfrutan de la competición y de la convivencia con el resto de deportistas, también les resulta pesada la espera hasta finalizar sus pruebas o las de sus compañeros.

Sin ánimo de menospreciar el incalculable valor del trabajo de organizadores y jueces, mi opinión es que este tipo de competiciones tan masivas y largas deberían ser eventos muy esporádicos y reservados a competiciones de relevancia mayor, como un campeonato autonómico o nacional, pero en una competición menor o un control de marcas debería prevalecer la agilidad.

El problema principal durante este fin de semana fue la falta de agilidad en el cronometraje de las carreras y la espera entre serie y serie. Y aquí viene mi reflexión, ¿hasta qué punto es necesario que a un atleta benjamín, alevín o infantil (8-13 años) se le registren marcas oficiales?. Bajo mi punto de vista, hasta la categoría infantil (otra cosa es a partir de cadete, 14 años o más) los objetivos de la competición son puramente didácticos y sociales, un estímulo, una motivación para la práctica y el apego a nuestro deporte. Por ello, no veo necesidad en que se registren marcas oficiales con cronometrajes homologados en absolutamente todas las competiciones si eso resta agilidad al evento. Oficializar una marca en eventos que no son campeonatos oficiales y en estas categorías no aporta nada ni a los atletas en particular ni al Atletismo en general.

Evidentemente, debe haber mediciones oficiales en determinados eventos como controles de marcas y campeonatos provinciales, autonómicos o nacionales, pero la realidad es que prácticamente cada fin de semana nos enfrentamos a un problema que nos resta posibilidades y popularidad frente a otros deportes. La necesidad real del atletismo no es registrar récords de alevines sino fomentar la participación y la cultura atlética de atletas y padres.

Considero que el modelo de competición en categorías menores debería realizar un cambio buscando los siguientes objetivos:

  • Fomentar una mayor participación
  • Acercar más la participación a las las escuelas y no sólo a los clubes
  • Agilizar las competiciones
  • Facilitar la implicación de los padres

Algunas posibles soluciones para alcanzar estos objetivos podrían ser:

  • Mayor número de competiciones, con un ámbito más local y más cortas. Esto se puede conseguir limitando el número de pruebas o el número de categorías que disputan la competición y facilitando la organización de eventos a instituciones con pocos recursos tal y como explico en el siguiente punto. Esto facilita que los niños compitan con frecuencia porque los desplazamientos son más cortos y la duración del evento también.
  • Facilitar y fomentar la organización de eventos, ligas o trofeos a colegios y clubes sin exigir la homologación de las instalaciones, el cronometraje o la medición. Basta con un par de jueces que hagan un briefing previo a los voluntarios encargados de la medición y que ejerzan de asesores/supervisores durante el evento.
  • Dotar a los organizadores de una guía para la organización de eventos. Con la experiencia que se tiene durante décadas de organizar eventos debería estar claro cuál es el proceso óptimo para distribuir las pruebas durante la jornada, el protocolo para la organización de las series o los concursos, los tiempos promedios de duración de pruebas en función del número de participantes, las incidencias más habituales y cómo resolverlas…
  • Seguir realizando controles de marcas homologadas y campeonatos oficiales de manera habitual.

Aunque me consta la existencia y continuidad del programa «Jugando al Atletismo» de la RFEA cuyo formato me parece impecable para los objetivos del Atletismo en estas edades, lo cierto es que no tengo constancia del grado de implantación y el éxito del mismo. Creo que, aunque exista un programa nacional, el fomento de la participación en las categorías menores debería estar delegado en las federaciones autonómicas, más cercanas a los clubes y colegios, para hacer del Atletismo de base un deporte masivo.

Consejos sobre sueño y recuperación
Cómo gestionar la carga de entrenamiento