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Si has llegado hasta aquí, hasta mi blog, probablemente sea porque me conozcas. Quizá porque el título ha despertado tu curiosidad. O puede que lo que estés buscando sean respuestas a alguna cuestión sobre tu entrenamiento. En este último caso, entiendo perfectamente tu inquietud, sin embargo, este no es tu sitio.

Cuando vamos en busca de información en la red (o en los libros) muchas veces más bien vamos en busca de respuestas concretas. Queremos encontrar el método que mejores adaptaciones del entrenamiento produzca, queremos saber cuántos kilómetros exactamente debemos hacer en la tirada más larga de maratón, cuál es el momento ideal para entrenar la fuerza o qué ejercicios técnicos nos llevarán a correr más rápido. Es normal, a mí también me ha pasado, pero el tiempo, la experiencia, la madurez y el descubrimiento continuo poco a poco te abren los ojos a la realidad. En el mundo del entrenamiento las respuestas concretas no existen y quien dice que las tiene, o se equivoca o miente.

Jamás podré ofrecer a los lectores el número mágico, el ejercicio definitivo ni el método perfecto para mejorar sus marcas o su entrenamiento. Porque ni los sé ni creo en su existencia. Porque solamente puedo dar respuestas concretas a aquellos con quienes trabajo día a día, aquellos que me han otorgado la confianza de entrar en su pequeño universo particular, donde me permiten conocerlos, estudiarlos, compartir datos y emociones, probar y equivocarme. Sólo puedo dar una respuestas concretas A MIS CORREDORES. Porque si hay algo en lo que creo es en la individualidad del ser humano, en que todos somos diferentes a nivel físico, mental, emocional y cultural y, por tanto, cada cual necesitará distintas respuestas.

Si alguna vez consigo que alguien se formule las preguntas adecuadas para encontrar la respuesta concreta a sus propios problemas, ese día me sentiré plenamente satisfecho.

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