Tras un 2013 y 2014 llenando de letras este blog, durante el 2015 lo he tenido completamente en barbecho (salvo esporádicas excepciones). Ha habido situaciones, circunstancias y cambios profesionales y personales que me han impedido seguir publicando con regularidad. Y no me refiero por falta de tiempo, sino por una falta total de MOTIVACIÓN. Sí, la motivación es la gasolina de cualquier proyecto, la emoción que nos lleva a la acción.

Puedo decir que 2015 ha sido para mí un año de contrastes, diría incluso paradójico. Un 2015 donde he cometido todos los errores posibles en lo profesional, donde he tocado fondo en lo personal y, sin embargo, un 2015 donde he visto recogidos los frutos de varios años de esfuerzos, ingentes cantidades de trabajo y sacrificio. Un 2015 con una de las mayores incertidumbres de mi vida, pero a la vez el año donde he encontrado la mayor estabilidad de mi vida. Un año raro de cojones.

De todas las cosas que han cambiado, probablemente la más importante he sido yo mismo. Y quizá es mi más próximo y mayor reto: continuar con un cambio interior para seguir creciendo en lo personal y profesional.

Desde septiembre tengo muchas ganas de retomar la publicación, pero quiero hacer otras cosas, y las quiero hacer de manera diferente. Quizá esto me ha paralizado, el deseo de hacer cosas que actualmente escapan a mis posibilidades y a los medios de los que dispongo (mejor hecho que perfecto). También el miedo a hacer algo nuevo, desconocido. El animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

Es el momento de romper el hielo, tengo muchos temas guardados sobre los que discutir.

Niños y medallas
Simposio sobre la fisiología, entrenamiento y nutrición aplicada a los corredores de fondo y mediofondo