En un mundo donde hay cientos, no, miles de personas haciendo lo mismo que tú, lo único que puede llevarte al éxito es sobresalir. Diferenciarte, ir un paso más allá, crear. Si crees que es otro manido mensaje motivacional, no hace falta ni que sigas leyendo, porque lo que viene a continuación no es para ti. Yo tengo la costumbre de hablar de lo que hago, de lo que pienso verdaderamente y de las cosas que a mí me han funcionado. En mi profesión como entrenador no hay cientos de entrenadores mejores que yo, hay miles. Sólo en España. Sin embargo, es algo que actualmente no me preocupa los más mínimo. Antes sí.

Todos tenemos un talento

Existen muchos entrenadores con más de 20 años de profesión en la élite, otros que llevan años entrenado a cientos de corredores, otros tienen vastos conocimientos en fisiología, otros de biomecánica, otros son grandes motivadores, otros son maestros de la técnica… Es muy difícil que seas el mejor en algo, e imposible que seas el mejor en todo. Eh, tranquilo, tampoco hace falta. Todos tenemos algún talento, reconocido o por descubrir. Puede ser alguna habilidad que se le escapa la mayoría, o una visión distinta, o la manera de integrar distintas disciplinas en tu trabajo, o de dirigir un equipo. A la fuerza algo se te tiene que dar mejor que la media, si no, probablemente no harías lo que haces.

No es el talento

Pero, ¿no acabas de decir que todos tenemos un talento? Sí, pero eso no es determinante. Lo que te va a empujar verdaderamente es la actitud y los hábitos. Y lo digo por experiencia. No me considero (y si me conocéis, lo veréis enseguida) especialmente dotado para nada, ni con unos conocimientos superiores a cualquier otro entrenador cualificado. Lo que me ha acompañado siempre desde bien pequeño es una actitud frente al trabajo brutal. Jamás nadie ha podido, puede ni podrá echarme en cara una mala actitud. Tendré mis limitaciones, mis fallos, mis errores. Pero mi actitud, las ganas de trabajar, la obsesión por ayudar, de ir un paso más allá de lo que se espera de mí, nunca me ha faltado.

Esto me ha ido abriendo camino poco a poco pero, ¿sabes cuando he empezado a ver buenos resultados? Cuando he empezado a adquirir ciertos hábitos. Siempre he sido un tipo desordenado, anárquico, caótico, disperso, olvidadizo, sin ningún tipo de autodisciplina. A medido que he ido incorporando el orden, un sistema de trabajo, unos horarios, un poco de disciplina y foco sobre mi trabajo… ¡Voilà! Todo ha despegado. Y todavía estoy al 10% de mis posibilidades en cuanto a hábitos.

El miedo

¿Quién no se estremece al pensar que puede llegar a lo más alto? Quizá tengas un sueño, pero hay 3 miedos que te impiden ponerte a hacerlo realidad:

  • Miedo a perder lo que tienes si te pones a hacer otras cosas
  • Miedo al esfuerzo, trabajo y sacrificio que requiere conseguirlo
  • Miedo al fracaso, a qué pensarán los demás si no lo consigues y, fundamentalmente, a cómo te sentirás tú si eso sucede
Si esto te paraliza, tu deseo no es tan fuerte como tus miedos, así que deberías reflexionar sobre ello.

Entornos de excelencia

Sabes que no eres los suficientemente bueno. ¿Y qué? Yo tampoco. Siempre hay alguien que podrá hacer ciertas cosas que necesites de una manera brillante, así que no ser demasiado bueno no es excusa para no tener éxito. Entornos mediocres crean resultados mediocres, así que rodéate constantemente de gente excelente, mejor que tú, asiste a sus cursos, mejor, contrátales para que trabajen para ti o intégrate en sus equipos de trabajo. Gratis, si hace falta. Es mucho mejor que un Máster. Yo lo he hecho.

Permanece humano

Cualquier proyecto o sueño no trata ni de trabajo ni de negocios. Trata de personas. Personas a las que tienes que ayudar, formar, inspirar, motivar o viceversa. ¿Cómo vas a conectar con ellos? ¿Cómo vas a hacer que alguien pague por tu ayuda si no te ganas su confianza? Las redes sociales son una trampa, no funcionan, funciona mostrarte auténtico, vulnerable, imperfecto y abrir la boca siempre para aportar algo valioso a los demás. El resto, es vender humo.

Disrupción

Tus sueños no se van a cumplir dentro del sistema, desgraciadamente. Los grandes sistemas (administración, universidades, federaciones, empresas grandes) no están hecho para que el talento de abajo suba hacia arriba. Están hechas para mantenerse. Crea tu sistema, de trabajo, de vida, de negocio, de entrenamiento o de lo que sea. A tu manera. Olvídate de las normas y protocolos, haz aquello de la forma que creas que aporte más valor, que llegue a más gente, que sea más útil y brillante. No pidas permiso para hacer lo que crees que es correcto, ni lo que crees que debería ser hecho.

Mi aportación

Da igual si eres entrenador, piloto, fontanero, directivo, ama de casa, communtiy mánager o bedel. Si eres una persona con sueños, proyectos, con ganas de crecer y hacer algo relevante en tu ámbito, habrá una nueva edición en Barcelona del 22 al 25 de septiembre. Sin duda, esta es la formación que más me ha empujado, motivado y ayudado a construir aquello que he soñado. No te quepa duda que Stand Out Program te hará subir al siguiente nivel personal y profesional.

Quejas y excusas
Los tres ejes de la autorrealización profesional