Seleccionar página
Confiar en la duda

Confiar en la duda

Hace unas semanas tuve el gusto de atender en el Centro de Biomecánica a un corredor al que le realizamos un Estudio Biomecánico de la Carrera. Acudía por un problema en la planta del pie, que arrastraba desde hace tiempo, que no era muy grave ya que no le impedía correr, pero era molesto. Lo bueno de poder trabajar codo con codo y de forma simultánea con otros profesionales es el poder ampliar tu perspectiva de las cosas, cuestionarte algunas y, sin duda, aprender mucho más y a mayor velocidad que trabajando solo.

Puedes enamorarte de una idea, pero no te cases con ella

Lo anecdótico del caso fue que en esta ocasión, ni mi compañero Gabriel ni yo teníamos muy clara la solución. Ni siquiera las posibles soluciones que nos planteábamos iban en la misma dirección, y es algo que nuestro paciente desde luego percibió. Sin embargo, las palabras que nos dirigió a continuación fueron algo que quedaron resonando en mi cabeza hasta hoy, que he decidido dedicarles un post: «En estos momentos ya sólo confío en la gente que duda. Los que tienen demasiado clara la solución probablemente es porque no tengan otra solución.»

Podría parecer a priori que dudar frente a un cliente, un alumno, un atleta o quien quiera a quien ofreces tus servicios sea algo poco profesional, sin embargo:

  • La duda no tiene por qué ser sinónimo de incompetencia
  • Existen cuestiones tan complejas (como las referentes al cuerpo humano) que sería una osadía no dudar jamás
  • La duda muestra tu imperfección, pero también tu sinceridad
  • La duda muestra tu ignorancia, pero también tu humildad
  • La duda te hace más humano y te ayuda generar confianza
  • La duda es el alimento del aprendizaje y del progreso

No significa esto que haya que estar dudando siempre públicamente de todo. Yo estoy bastante seguro de unas pocas cosas, creo y confío en algunas otras, y soy un absoluto ignorante en muchas otras. Cuando estoy seguro de algo lo digo, y cuando no lo estoy también. Pero como dice mi admirado Steve Magness: «Puedes enamorarte de una idea, pero no te cases con ella.»