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No busques las condiciones ideales

No busques las condiciones ideales

Hoy no me apetece escribir. Miento. Hoy no me apetece escribir a estas horas, cansado y con prisas. Sin embargo, esto también me permite reflexionar sobre algunas cosas, y se me ocurren fundamentalmente 3 cosas.

Compromiso

Como dice Xesco Espar, «el compromiso empieza cuando la diversión se acaba». Hace poco escribí sobre lo que disfruto escribiendo, y resulta contradictorio que hoy diga que no me apetece. Es aquí donde aparece el compromiso. El compromiso es algo que he aplicado en cualquier ámbito de mi vida.

Las condiciones ideales no existen

Cuando hacemos planes y previsiones nuestro cerebro siempre tiende a imaginar unas condiciones ideales, es instintivamente optimista. No obstante, es sólo una ilusión, una mentira, ya que la vida real es muy distinta y los problemas emergen hasta del lugar menos inesperado. Es por ello que jamás debemos esperar a que se den las circunstancias, lo importante es actuar, y es hacerlo ya. Por eso me tenéis hoy tecleando a una hora inusual.

Hecho mejor que perfecto

Esto lo aprendí en Stand Out, el perfeccionismo es un defecto y no una virtud, tus clientes, tus alumnos, tus deportistas o tus pacientes quieren trabajo hecho y plazos cumplidos por encima de perfeccionismos. Es por ello que hoy no me van a dar un premio por el post (lo cierto es que nunca me lo darán por ninguno), pero está hecho.

Así pues, en ocasiones las circunstancias adversas o los errores no nos sirven para lucirnos pero pueden hacernos reflexionar, aprender, crecer y cambiar. Y eso, a veces puede ser más valioso que un éxito sonado.

 

No valgo para esto

No valgo para esto

Compromiso, determinación y creer en ti

Imagen de eflon bajo licencia CC 2.0

Cuántas veces te has dicho…

  • … no puedo aprender todo eso.
  • … no tengo el talento suficiente para llegar donde quiero.
  • … no voy a ser capaz de realizar semejante esfuerzo.
  • … no estoy a la altura de este trabajo.
  • … es demasiada responsabilidad para mí.
  • … para conseguir eso hay que tener mucha suerte.
  • … esto es imposible para alguien como yo.

No valgo para esto. Es la excusa perfecta. Además, barata. Directamente te exime de cualquier responsabilidad, siquiera de intentarlo. Yo también lo he pensado y, lo que es peor, me lo he creído. En cambio, ahora me pregunto…

  • ¿Cuantas veces lo has intentado?
  • ¿Cuantas veces has fallado?
  • ¿Que plazos te has impuesto?
  • ¿Cuántas horas has invertido?
  • ¿Cuánto dinero has perdido?
  • ¿A cuántas cosas has renunciado?
  • ¿Qué hábitos has cambiado?
  • ¿De qué tipo de gente te has rodeado?
Si la respuesta a varias de estas preguntas es «no lo suficiente«, tranquilo, todavía puedes conseguir todo aquello que te propongas. Eso sí, con cantidades ingentes de determinación y compromiso. Solo necesitas creer en ti.

El atletismo es un deporte de equipo

Mi profesor y gran amigo Carlos Cordente siempre nos contaba las palabras de uno de los mejores entrenadores de atletismo del mundo, Jacques Piasenta: «El atletismo es un deporte individual que se practica en equipo». Gracias a estas enseñanzas, y a toparme (literariamente hablando) con el entrenador del vídeo que enlazo a continuación, Xesco Espar y su filosofía de trabajo en equipo, he ido forjando mi propia manera de entender y trabajar en equipo. Esta es una de las cosas que me han inspirado para ser entrenador, y para serlo de esta manera.

En el Atletismo puede que un atleta esté solo desde que suena el disparo hasta que cruza la meta. Sin embargo, esos momentos no son más que la expresión final de todo un trabajo en equipo, en el que están principalmente el entrenador y los compañeros de entrenamiento, y además una serie de profesionales como fisioterapeuta, podólogo, médico, psicólogo, nutricionista, mánager, sponsor, família, etc.

He visto multitud de atletas profesionales cambiar de entrenador por un motivo u otro, pero la gran mayoría han sopesado como uno de los motivos principales para cambiar el que haya un buen grupo de atletas de nivel similar para entrenar, lo cual es síntoma de que en un deporte tan aparentemente individual, el compañerismo es algo importante.

Lamentablemente, este concepto de equipo que nos muestra Xesco Espar es demasiado infrecuente en instituciones políticas, administrativas, federaciones e incluso en empresas privadas. Si más gente creyera en esto, otro futuro nos depararía.