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Análisis de las fortalezas y debilidades del deportista

Análisis de las fortalezas y debilidades del deportista

Tras la primera primera parte,  seguimos con la segunda donde vamos a analizar las cosas que debemos tener en cuenta respecto a los puntos débiles y fuertes de nuestro atleta. Esto es muy importante ya que debemos decidir por una estrategia de crecimiento deportivo, ya sea reforzando sus virtudes o compensando sus defectos.

Cada caso es diferente pero, en mi opinión, para un atleta todavía en proceso de formación el cual está muy lejos de alcanzar su máximo potencial de rendimiento, deberíamos trabajar de forma prioritaria su puntos débiles. Sabemos que las cadenas se rompen por su eslabón más débil.

Las capacidades que sean buenas de forma natural necesitarán pocos estímulos para mejorar, y siempre podremos dedicarles más tiempo en un futuro. En cambio, hay ciertas capacidades o habilidades, que si no las domina y adquiere en etapas tempranas, cuando sea un atleta maduro no tendremos margen de mejora con ellas.

Fortalezas y debilidades del deportista 

  1. Fortalezas y debilidades en el plano físico/técnico: Con esta información podremos «dibujar» su perfil fisiológico y técnico. Es el punto de partida para determinar las cargas de entrenamiento.
    • Niveles aeróbicos. Si dispone de pruebas de  esfuerzo podremos observar cuáles son sus parámetros y umbrales, y trabajar con estas referencias.
    • Niveles de fuerza. Conocer mediante test, observación, o simplemente por sensaciones del atleta, cuál es el tipo de fuerza que más ha desarrollado: máxima, explosiva, reactiva…
    • Técnica. Un análisis de la técnica para determinar el punto de partida y poder crear un programa para corregirla o consolidarla.
    • Velocidad. Normalmente este factor es una relación directa entre el tipo de fuerza predominante y la técnica, pero no está de más saber cuán rápido es un atleta.
    • Flexibilidad y ROM  (rangos de movimiento articulares). Nos permitirá conocer algunas limitaciones articulares para adecuar determinados ejercicios a estos límites.
  2. Fortalezas y debilidades en el plano psicológico: Quizá uno de los aspectos más abandonados todavía hoy en día, pero que en mi opinión pueden marcar más diferencias si se trabaja adecuadamente. Los atletas fallan más por una inadecuada preparación mental que por un estado de forma deficiente.
    • Entrenamiento. Es necesario conocer qué tipo de entrenamientos le resultan más díficiles de afrontar, cuáles son sus miedos y preocupaciones, qué le estimula a entrenar, a sacrificarse, qué circunstancias de su vida le afectan y cómo. Así sabremos qué tipo de mensajes debemos lanzarle, a qué aspectos debemos darle más importancia y a cuáles quitarle hierro para no generarles presión, malestar, etc. No quiere decir que debamos ser una madre para ellos, el verdadero atleta debe sentir la exigencia del entrenador, la disciplina, pero debemos tratarle con respeto y cierto afecto, tiene que percibir siempre que nuestras instrucciones, le gusten o no, son por su bien. Tenemos que diseñar los entrenamiento de manera que le obliguen a afrontar cada vez retos más importantes, pero sin llegar al punto de que sienta rechazo o aversión a un tipo de entrenamientos.
    • Competición. Cómo afronta las competiciones, grado de activación, de nervios, si hay alguna circunstancia que le bloquea al competir. El estado de forma cuenta poco cuando no hay detrás una actitud y una mente preparada para sacar el 100% el día D a la hora H. El trabajo junto al psicólogo es fundamental, aunque muchas veces no contaremos con ello y tendremos que tomar la responsabilidad de la preparación mental. Trabajo de relajación, concentración, visualización y motivación, serán fundamentales.

Tras analizar estos puntos ya tenemos un escáner completo de las capacidades del atleta. Esta parte también puede orientarnos hacia qué tipo de prueba encaja mejor su perfil. En determinadas ocasiones habrá atletas que podrían tener un rendimiento sustancialmente más importante subiéndolos o bajándolos de distancia, por ejemplo. En casos de lanzamientos y saltos no suele ser el caso, pero en carreras es habitual viendo corredores dando un salto cualitativo al cambiar a una distancia que se adecua mejor a sus características personales. Y terminado el análisis del atletas, en la tercera parte veremos las demandas de la prueba para la que vamos a entrenar.

De esta manera, ¿creéis también que debemos trabajar sus puntos débiles o con potenciar sus virtudes sacaremos mejor rendimiento? ¿es tan importante el aspecto psicológico o es una moda sobrevalorada?

«Trabajo duro le gana al talento cuando el talento no trabaja duro». A. Jonak

El análisis integral del deportista

El análisis integral del deportista

En el atletismo es frecuente ver competiciones que se deciden por diferencias insignificantes. En los grandes campeonatos, todos los atletas poseen un enorme talento, todos han entrenado hasta el límite y todos dan lo máximo de sí. Por eso algunas veces inclinar la balanza unos centímetros o décimas a nuestro favor no depende de revolucionarios sistemas de entrenamiento,  extravagantes técnicas de recuperación o milagrosos suplementos dietéticos. Son pequeños detalles los que marcan pequeñas diferencias. Pequeñas diferencias que separan el éxito del fracaso.

Es por eso que un correcto y pormenorizado análisis antes de empezar con la preparación y puesta en escena del entrenamiento, nos puede permitir trabajar con la precisión de un cirujano. Aquí propongo una serie de aspectos a tener en cuenta en el análisis previo a la realización de un plan de trabajo.

Como resulta demasiado extenso, voy a dividir este post en 3 partes:

  1. Análisis integral del deportista
  2. Análisis de las fotalezas y debilidades del deportista
  3. Análisis de las demandas de la competición

 Análisis integral del atleta

    1. Historial deportivo: Debemos conocer de dónde viene nuestro atleta, su rendimiento anterior a nuestro trabajo para conocer su capacidad, su progresión y su potencial. Sobre todo habría que examinar los siguientes puntos:
      • Años de práctica deportiva. Desde cuándo practica atletismo, otros deportes que ha practicado, etc.
      • Marcas. Mejores marcas y evolución de los registros en los distintos años de entrenamiento.
      • Resultados en competiciones. Competiciones en las que ha participado y puestos.
      • Entrenamiento previo. Conocer (de manera aproximada) las cargas de entrenamiento que realizaba, días a la semana de práctica, algo acerca del sistema de entrenamiento anterior, etc.
    2. Historial Médico: Conocerlo nos permite detectar debilidades y carencias a nivel médico para poder realizar un trabajo preventivo, garantizar un correcto estado de salud y entrenar con total seguridad.
      • Enfermedades. Cuaquier enfermedad grave que haya sufrido, o enfermedades recurrentes que puedan afectar al rendimiento y la salud del atleta. Además, averiguar cómo modelar el entrenamiento en caso de que se repitan.
      • Lesiones. Tener un listado de las lesiones más importantes y más frecuentes. Esto nos dará una idea sobre los grupos musculares que debemos incidir en la preparación, y los ejercicios contraindicados para estos problemas.
      • Analíticas: Nunca está de más poder ver su perfil sanguíneo para comparar los niveles en posteriores análisis.
    3. Motivaciones y aspiraciones deportivas. En este punto averiguaremos el por qué de las cosas
      • Motivos por los que practica atletismo. Conocer qué le aporta el atletismo a su vida para orientar el trabajo de forma que llene ese espacio con experiencias gratificantes.
      • Objetivos deportivos a corto, medio y largo plazo. Saber qué es lo que quiere conseguir, hasta dónde quiere llegar en el deporte. De esta manera podremos definir el grado de compromiso necesario para alcanzar estos objetivos, tanto por parte del entrenador como del atleta.
      • Grado de compromiso con el deporte y con el entrenador. Hay que establecer un compromiso coherente con los objetivos, de esta manera podremos exigir más o menos a nuestro atleta en función de su implicación.
    4. Entorno, estilo de vida, actividades paralelas. Entender estos aspectos del atleta nos permitirá enmarcar nuestro trabajo dentro de su proyecto vital, y hacerlo coherente con su propia filosofía de vida.
      • Entorno social. Aunque estos aspectos parecen irrelevantes, conocer bien a tu atleta (sin entrometerse en su vida privada) también puede tener su reflejo en la manera de trabajar con él. Saber si vive con su família, con amigos, si le gusta salir o si es más bien «casero», etc.
      • Estilo de vida. Los hábitos de vida, sus rutinas, la alimentación, el descanso, aficiones, etc… son imprescindibles para valorar si es compatible o no con un cierto nivel de entrenamiento. Además, como entrenadores, al conocer sus puntos flacos tenemos la obligación de orientarle hacia un estilo de vida saludable.
      • Actividades paralelas. Es muy importante saber si estudia, trabaja o realiza algún otro tipo de actividad paralela al atletismo. Además cuántas horas le dedica y qué grado de esfuerzo le supone, ya que tendremos que adaptar el plan para encontrar ese punto de equilibrio entre esfuerzo/descanso teniendo en cuenta dichas actividades.

Una vez evaluados todos estos puntos tendremos una imagen bastante detallada del «ADN» de nuestro atleta. De esta forma tan sólo nos queda conocer cuáles son su puntos fuertes y débiles, y cuáles son las demandas de la prueba para la que queremos prepararlo. Ambas las detallaré en los sucesivos posts.

Una vez expuesta esta propuesta de evaluación, ¿creéis que deberíamos incluir algún otro aspecto relevante?¿O por el contrario consideráis que la mayoría de estos puntos son completamente irrelevantes? Tenéis los comentarios abiertos para poder opinar con libertad.

Una cita para concluir este post:

La formulación de un problema, es más importante que su solución. Albert Einstein