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No lo sé. Desconozco la verdad absoluta acerca de este asunto, pero desde mi formación y mi experiencia como entrenador y como diseñador de estudios biomecánicos de la carrera, voy a tratar de hacer una aproximación a los motivos por los que adoptamos una determinada forma de correr.

Variables que determinan la forma de correr

Existen numerosas variables que determinan nuestra forma de correr, entre ellas:

  • Antropometría: Talla, peso, distribución de la masa, Longitud de segmentos, etc.
  • Capacidades físicas: Fuerza (máxima, reactiva, explosiva…), resistencia, flexibilidad, velocidad.
  • Caracterísiticas de nuestros tejidos: Resistencia a la tensión, orientación de la fibras, capacidad de elongación, elasticidad.
  • Aprendizaje: Patrón de movimiento aprendido, tiempo de práctica, grado de interiorización/automatización del gesto.
  • Entorno: Superficie del terreno, calzado.

Una cuestión de economía

Nuestro cuerpo, más bien nuestro cerebro que es quien recoge y procesa esta información, realiza sus cálculos y envía a nuestro cuerpo las ordenes para realizar un gesto determinado. ¿Por qué «ese» gesto y no otro? Pura cuestión de economía. Estamos diseñado para la supervivencia y, de manera instintiva, nuestro cerebro tratará de encontrar la forma de moverse que suponga menor coste energético (la energía era un bien escaso a lo largo de la mayor parte de nuestra evolución) y menor daño para nuestro organismo. Ejemplos:
  • Si queremos desplazarnos a 6km/h, podemos decidir andar o trotar, es una cuestión voluntaria y consciente. Cuando hayan pasado 3h, aparezca la fatiga y empiece a desaparecer ese control voluntario de nuestro gesto, nuestro cuerpo adoptará la forma que menor coste energético tenga para él.
  • Si nos duele una rodilla, tenemos un sistema nervioso que manda señales de dolor, lo cual nos hace cojear. Cojear es proteger la zona dañada de cargas excesivas, el cuerpo adopta esa forma por seguridad y para evitar daños mayores.

La supervivencia por encima de todo

Imaginemos el mismo caso de dolor en la rodilla, pero ahora aparece un león a la vuelta de la esquina. Nuestro cerebro interpreta que merece la pena destrozarse la rodilla si a cambio salimos vivos del encuentro. La economía se va al garete, ya sabéis, prima la supervivencia. Desatará una reacción hormonal, se producirá una descarga de adrenalina y seremos capaces de correr los 100m más rápidos de nuestra vida, lesionados y sin calentar.

Si el cuerpo ya es eficiente, ¿para qué cambiar?

Buena pregunta. Alguien que talona en el contacto con el suelo es porque, según las variables antes mencionadas, su cerebro interpreta que le resulta más eficiente talonar. Además, cuando más entrenas y repites un gesto, más eficiente se torna. Para mí, no se trata de cambiar la forma solamente, sino que consiste más bien en cambiar las variables. Mejorar nuestras capacidades físicas, trabajar para mejorar las caracterísiticas de nuestros tejidos, programar de nuevo nuestro patrón de movimiento (desaprender y aprender), e incorporar el material adecuado para hacerlo de la manera más adecuada.

Por eso el cambio de técnica es un proceso largo, porque requiere un aprendizaje motriz, una adaptación anatómica y una mejora de la fuerza, resistencia y flexibilidad. Y al principio eso te vuelve muy ineficiente, necesitas más esfuerzo para correr a un ritmo determinado, resistes menos tiempo, provocas sobrecargas en ciertos grupos musculares. Solo con el trabajo concienzudo y el paso del tiempo te vuelves más eficiente. Y no siempre ocurre así, por lo que generalizar sobre lo adecuado de una determinada técnica de carrera y homogeneizar la forma de correr es un error.

Algunas opiniones acerca del talonamiento al correr
Los ultras se corren con la cabeza