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Hace pocos días comenté en otro post que aunque me parecen muy útiles los planes estándar, yo no era la persona adecuada para hacerlos por una simple cuestión de coherencia. Igualmente, hay otros entrenadores que creen que el entrenamiento on-line o a distancia es algo impersonal y que no entrenan nadie si no es de manera presencial. Me parece igualmente una postura coherente, sin embargo discrepo en que sea algo impersonal.

El feedback en el entrenamiento

Hasta hace poco mis lunes eran un auténtico caos debido a los múltiples proyectos y desplazamientos continuos. Ahora me reservo el día única y exclusivamente para una cosa: el feedback con mis atletas. Los lunes puedo hablar con los ellos y mantener una conversación donde me cuentan sus entrenamientos y competiciones. Conectamos y hacemos humano lo que algunos creen que es virtual. Para ello nos sirve el Skype, Hangout o el teléfono, herramientas al alcance de cualquiera.

El feedback periódico es una parte fundamental del entrenamiento para que este pueda ser individualizado. Para mí, la clave para conseguir buenos resultados y alcanzar los objetivos con atletas aficionados no es tanto ofrecerles un plan técnicamente brillante, sino conseguir captar sus necesidades, sus motivaciones, sus miedos. Detectar matices en sus palabras que escondan más información de la que realmente dicen. Descubrir el entrenamiento que encaje no sólo en sus objetivos, sino en su estilo de vida, hábitos y pretensiones deportivas. Utilizar los mensajes adecuados para motivarles y hacer que, sobre todo, disfruten del entrenameinto. No se trata tanto de conocimientos sino de empatía. Para mí el 90% de la información que necesito para el entrenamiento la obtengo de esa charla, el 9% de las anotaciones periódicas que me hacen en el plan y el 1% restante de los registros de sus dispositivos GPS. Por poner cifras.

Y me encantan los lunes porque es día de feedback.

Día fácil
Lecciones de Colm O’Connell, entrenador de David Rudisha