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Todavía escucho en algunas ocasiones las típicas teorías de que en invierno hay que hacer mucho “fondo” o “acumular muchos kilómetros”, y en verano hay que hacer “velocidad”. Creo que hoy en día está más que desterrado esta concepción del entrenamiento entre los entrenadores profesionales, aunque es cierto que la idea todavía cala entre el “saber popular”.

Es más fácil mantener que construir capacidades

Photo Credit: ★ spunkinator

 

Evidentemente, los deportes de resistencia aeróbica se asientan sobre un gran trabajo aeróbico, y también es cierto que el entrenamiento no será igual en los periodos más alejados de la competición que a medida que se va a acercando esta. Sin embargo este modelo de entrenamiento adolece de algunas carencias que voy a tratar de explicar. En primer lugar, debemos tener claras  las demandas de la prueba en la que vamos a competir, tanto a nivel físico, técnico y táctico, ya que esto definirá cuál será el entrenamiento específico y cuáles serán las capacidades que determinarán en mayor medida el rendimiento. Una vez visto lo anterior, lo que debemos tener en cuenta es:

  • Que es más fácil mantener que construir una capacidad o habilidad
  • Que todas las capacidades deben ser entrenadas durante todo el tiempo, no podemos dejar de entrenar una cualidad durante meses, y menos una cualidad específica
  • Que en cada periodo haremos énfasis en capacidades más básicas o en más específicas, pero no dejaremos de lado ninguna
  • Que las capacidades determinantes se pueden trabajar desde el primer día, simplemente hay que adaptarlas de manera que la carga sea adecuada al periodo y que la forma sea menos específica.
  • Que el entrenamiento debe ser una progresión gradual, no un cambio radical de contenidos y tareas con cada cambio de ciclo

Algunos ejemplos de todo esto que suelen incurrir en error serían:

  • Corredores de mediofondo que en invierno dejan de realizar trabajo de velocidad. La velocidad en mediofondistas es determinante porque gran parte de las carreras se deciden en la última recta. Por tanto, la velocidad máxima sería un trabajo básico en invierno, para poder desarrollar posteriormente la capacidad de mantener una alta velocidad tras la fatiga provocada durante la carrera. Sería un sinsentido pasar 3 ó 4 meses abandonando esta capacidad ya que tendríamos que invertir muchos entrenamientos en desarrollarla desde cero.
  • Corredores de obstáculos que se pasan los meses de invierno sin pasar una valla. El paso del obstáculo es un gesto determinante que no se debe abandonar aunque no se participe en carreras de obstáculos durante meses. Siempre se puede trabajar con vallas más bajas, situaciones simplificadas o más básicas, pero es un riesgo enorme dejar de lado durante 6 meses este gesto e introducirlo repentinamente en periodo competitivo. Tanto por la precisión gestual como por el riesgo de lesión que implica introducir un gesto nuevo.
  • Corredores de maratón que cuyo entrenamiento de base es “hacer mucho fondo” o “acumular muchos kilómetros al principio”, dejando de lado la potencia aeróbica. Los ritmos de maratón y cercanos a este tanto por encima como por debajo deben estar siempre presentes, pero una buena base para afrontar una preparación más específica pasa por trabajar antes la potencia aeróbica y los ritmos más cercanos a los 5k y 10k. Con una buena preparación de ritmos de 10k se afronta mejor el periodo específico de 3-4 meses en el cual ya cobra más importancia “hacer mucho fondo” y “acumular muchos kilómetros” a ritmo de maratón, ya que esto es lo específico y determinante.

Por tanto, mi consejo es organizarse de manera que en mayor o menor medida todas las capacidades (resistencia, fuerza y velocidad) estén presentes en cualquier periodo y no dejar ninguna abandonada por un periodo mayor de dos semanas. Siempre será más fácil desarrollarla si hemos mantenido unos buenos niveles que si tenemos que construirla desde cero.

La pisada natural
Vuelta a empezar (otra vez más)