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Una de las cosas que he ido aprendiendo a lo largo de estos años como entrenador es cómo influye sobre el rendimiento el hecho de ejercer un control más o menos rígido del entrenamiento. Como la mayoría de entrenadores novatos, empezamos volcados en el plan de entrenamiento: planificación, monitorización de variables, control de la carga, evaluación, etc. Poco a poco te vas dando cuenta que el entrenamiento no va de eso, lo que importa es el atleta y no el plan. Me gusta conocer siempre qué sienten y qué piensan mis atletas cuando hago el feedback periódico, pero una de las cosas que me hicieron abrir más los ojos fue una de mis conversaciones con David Prades, un talentoso corredor de Trail Running paisano mío. Siempre me intereso por saber cómo entrena la gente, y David me contaba que no tenía entrenador ni planificación. Que lo había tenido y que había mejorado mucho en varios aspectos, pero que se aburría mucho haciendo sesiones de técnica, fuerza, series… a él le gusta sentir la montaña. Hoy me decía: “Vicente, aquí no hay secretos, yo sólo sé que cuando entreno, corro”.

Individualizar entrenamiento

Imagen extraída del Facebook de David Prades

No quiero decir que todo el mundo deba entrenar de esta forma, lo sustancial de esto son dos cosas principalmente:
La importancia de disfrutar de lo que se hace para que realmente te compense hacerlo, incluso para poder rendir al máximo.
Las diferencias interindividuales, no sólo en las características y capacidades físicas, sino en el plano psicológico.
Creo que los entrenadores debemos detectar cuál es el perfil de los atletas, y encontrar un punto entre la anarquía y la disciplina férrea, pero no en función de nuestros gustos sino de las necesidades de los atletas. Muchos de mis atletas necesitan tener detallados los kilómetros, ritmos, descansos, etc, hasta el más mínimo detalle para tener la seguridad y la confianza de que están haciendo bien el trabajo. Sin embargo, hay otros que les agobia tener todo atado al 100% y necesitan la libertad de poder adaptar los entrenamientos a sus sensaciones y apetencias.

Ahí radica parte del arte del entrenamiento.

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