Seleccionar página

Hace no muchas semanas escribí un post sobre la dificultad de correr más rápido o correr más tiempo. Me gustó especialmente escribirlo porque generó cierto debate entre algunos de mis allegados, algunos que estaban en contra y otros que apoyaban mi opinión, y tuvimos buenas dosis de conversación y de sana controversia. Casualmente, durante esta última semana he vivido tres situaciones que me han dejado este post prácticamente hecho, y que viene muy al hilo de que acabo de mencionar.

La dificultad de enfrentarse a una prueba de ultra resistencia

Fotografía de Flickr © por Robin McConell Bajo Licencia CreativeCommons BY-NC-SA 2.0 (2014)

La primera situación ha surgido al regresar a mi pueblo esta Semana Santa. Cada día me sorprendo más cuando veo que el club de running tiene cada vez más miembros, como el triatlón y el de ciclismo. Todavía recuerdo cuando empecé a correr hace 12 años, era el único, quizá había un par más, pero a mí la gente me miraba raro y mis amigos me trataban poco menos que como a un loco. Ahora llego y en las calles solo hay runners, voy a tomarme un café al bar y los «jubilaos» ya no hablan de fútbol si no de las competiciones de los chavales del pueblo: si este ha quedado en tal puesto en esta carrera, si al otro le ha ganado uno que nunca le ganaba, etc. Esta situación ha generado que gente que durante años (o décadas) ha permanecido completamente sedentaria y alejada de buenos hábitos empiece a correr y… a hacer ultras. En pocos meses de práctica muchos ya están inscritos a la Marató i Mitja que va desde Castellón a la cima del Peñagolosa (63km/+3045/-1833), sin suficiente experiencia previa y en ocasiones sin suficiente preparación.

La segunda situación viene a través de un corredor que solicitaba mi ayuda para prepararle. Me contaba que estaba saliendo de una lesión, que esta semana terminaba con las sesiones de fisioterapia y necesitaba ayuda para llegar a un Ultra Trail ¡en 5 semanas! Le aconsejé que renunciara a esa carrera y le  expliqué que no era lo más sensato tratar de terminar una carrera así en tan poco tiempo. Como profesional no puedo responsabilizarme de un caso así porque no tengo la mínima garantía de que esto no atente contra uno de mis principios más fundamentales: la seguridad y la protección de la salud. Le ofrecí mi ayuda para futuros retos, pero dejé bajo su criterio el correr o no en esta carrera.

Y la tercera y quizá más impactante situación, fue un señor al que le realizamos un estudio biomecánico de la carrera. Preguntándole sobre sus antecedentes e historial deportivo, nos comentó que entrenaba 3 días a la semana y solía hacer un rodaje de 8km. Era un señor normal, de mediana edad, sano pero sin unas capacidades atléticas fuera de la media de la población normal. Lo curioso es que un año se le ocurrió correr la Transgrancanaria ¡sin prepararla! Siguiendo su rutina de 8km 3 veces a la semana. La terminó, pero lo que no sabe es cómo. Ni cuánto le costó recuperarse.

Las conclusiones que extraigo de todo esto son varias:

  • Me reafirmo en mi idea de que es más fácil correr cada vez 1 kilómetro más, que 1 segundo más rápido. Ahí está la prueba de lo poco que hace falta preparase para conseguirlo.
  • Que mucha gente se precipita a la hora de enfrentarse a carreras de largas distancias. Siempre digo que cada cual lo que le plazca, faltaría más, y que cualquier persona sana y con una correcta preparación puede hacerlo. Pero la forma más segura, con menor impacto negativo para la salud y con la que más garantías de futuro hay es siguiendo una correcta progresión, tanto en el entrenamiento como en las competiciones.
  • Que mucha gente no es ni siquiera consciente de a lo que se va a enfrentar cuando se apunta a un Ultra Trail (o incluso un maratón de asfalto). Ni el impacto que tiene en su organismo un esfuerzo semejante, ni de la exigencia de la preparación, ni de la dificultad de la propia carrera y los peligros que entraña aparte de la propia distancia (calor/frío, accidentes, deshidratación, etc.)
  • Que un entrenamiento adecuado no sólo sirve para mejorar tu rendimiento en carrera, también eliminas riesgos innecesarios y garantiza una mejor recuperación post-competición.
Por tanto, y ya no sólo como consejo profesional sino personal:
  1. Infórmate bien de lo que es un Ultra Trail, que todos tus amiguetes lo hagan no significa que sea una cosa fácil.
  2. Espera el tiempo necesario para debutar, foguéate primero en distancias más cortas y adquiere la experiencia suficiente. Da igual si tardas un año, dos o cinco, carreras hay cada fin de semana.
  3. Hazte un buen reconocimiento médico antes de empezar la preparación.
  4. Puedes entrenar por tu cuenta, pero eso exige tener unos conocimientos mínimos sobre entrenamiento y realizar una planificación sensata si no quieres estar haciendo locuras y maltratando tu cuerpo. Si tienes dudas habla con un entrenador profesional, la inversión merece la pena cuando hablamos de una prueba extrema
  5. Prepara tu carrera con tiempo, no bastan unas pocas semanas, esto es un proceso de meses.
Qué hacer cuando estás lesionado
Mi primera ponencia