Hoy tengo un día con más preguntas que respuestas. Una de las cosas que más de moda están actualmente en el mundillo del running es el tema de la pisada. Antepié, retropié, mediopié, talonador, pronador, eficiencia, frecuencia, amplitud… Las dudas que hoy me asaltan son sobretodo sobre el tema de “la pisada natural”. ¿La manera “natural” de correr es contactar de antepié? ¿La carrera de antepié es más “eficiente”? ¿Entramos de talón por culpa de las zapatillas?  Y lo que más me atormenta: si la pisada de antepié (natural) es mejor ¿por qué demonios se empeña el 99% de la gente hacer una “pisar antinatural”?

Apoyo del pie en el suelo

Photo Credit: Iván F. Irigoyen

Si existe alguien que pueda responder a todas estas preguntas, tiene los comentarios a su disposición para ilustrarnos. Mientras aparece, aquí os dejo mi (probablemente equivocado) razonamiento.

La forma natural de correr

En primer lugar habría que decir qué entendemos por natural, que quizás es algo que mucha gente que utiliza el término no se ha detenido a hacer. Según la RAE, en su primera acepción, natural significa perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas. La tercera acepción dice hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna y la cuarta espontáneo y sin doblez en su modo de proceder.

Y aquí surge un problema. ¿Consideramos como natural la forma de correr de nuestros ancestros o las tribus indígenas o consideramos la forma natural aquella que le sale a uno espontánea y sin artificio? ¿O podemos considerar la forma natural de correr la de un campeón olímpico? Y otro problema mayor, ¿cuál es la mejor PARA MÍ?

Resulta evidente que nuestro organismo y nuestro aparato locomotor en concreto han evolucionado para correr descalzo. Por tanto la arquitectura del pie con todos sus huesos, músculos tendones y resto de tejidos conectivos están diseñados para tener un apoyo de antepié y amortiguar el impacto que se produce en cada contacto con el suelo. Además, a la vista está que los mejores corredores del mundo corren de esa forma, de lo que podríamos deducir que se obtiene mayor eficacia y eficiencia.

La mejor forma de correr

No obstante, no me gustaría caer en el error de utilizar lo anteriormente mencionado como un argumento falaz, por otra parte tan común. El problema es que tampoco tengo una respuesta cierta de cuál es la mejor forma de correr para cada uno, más que eso son preguntas lo que me viene a la cabeza:

  • ¿Es tan estúpido nuestro cerebro y nuestro cuerpo para hacernos correr de una manera antinatural, ineficiente y nociva para nosotros?
  • ¿Tenemos las capacidades físicas (fuerza, resistencia, flexibilidad) para poder mantener y ser más eficientes con la teórica forma natural de correr?
  • ¿Están nuestros tejidos (tendones, fascias, ligamentos, huesos, músculos) preparados para correr así?
  • ¿Hemos crecido con la suficiente actividad física para disponer del potencial físico suficiente?
  • ¿Estamos actualmente en la forma necesaria para poder correr de esta forma?
  • ¿Tenemos los prerrequisitos (talento) necesarios?
  • ¿Hemos recibido la adecuada educación física para haber aprendido y asimilado bien esta forma de correr?
  • ¿Es conveniente cambiar la forma de pisar?
  • ¿Qué factores influyen en la conveniencia de hacerlo o no?
  • ¿Ese cambio es un proceso inmediato o costoso?
  • ¿Es fácil o difícil?
  • ¿Voy a ser más eficiente, más rápido y me voy a lesionar menos?
  • ¿Se puede tener una pisada “natural” con cualquier calzado?
  • ¿Existe una forma universal de correr?

Espero algo de luz.

No se mejora lo que no se entrena
Es más fácil mantener que construir