«No pain, no gain», «Train hard, win easy», «El dolor es temporal, la gloria es eterna»… podemos hacer una recopilación enorme de frases épicas y motivadoras, pero no es el objetivo de este post.

Sin embargo, estas frases que a todos nos gustan (es cierto, a mí también me motivan en los momentos difíciles) me han hecho reflexionar acerca de lo que signfica «entrenar duro».

Si consideramos entrenamiento únicamente como el tiempo que nos calzamos las zapatillas para salir a correr y hacer series, me atrevería a afirmar que entrenar duro es fácil.

Es fácil porque a la gran mayoría de los que corremos nos gusta entrenar, estamos intrínsecamente motivados para hacerlo. Conocemos el placer a corto plazo que sentiremos tras unos minutos u horas de sufrimiento.

Yo que soy un auténtico mediocre lo he hecho, sé lo que es dejarse la piel en los entrenamientos. He visto a chavales vomitar en la pista tras unas series, y dirigido a docenas de corredores de todos los niveles, altos y bajos, guapos y feos, rápidos y lentos, novatos y veteranos que también han sido capaces de sudar sangre en cada entrenamiento.

Por tanto, me niego a creer que algo que puede hacer tanta gente sea realmente difícil o «duro».

Lo verdaderamente difícil es lo que hay entre el final de un entrenamiento y el principio del siguiente, porque eso no tiene recompensa inmediata. Eso es lo que nos lleva a alcanzar las metas a largo plazo, no objetivos de semanas o meses, sino de años.

Y probablemente esto sea lo que distingue a un verdadero profesional de alguien que no lo es, o alguien que entrena duro de otro que solo lo parece. Lo que considero que es tremendamente duro es esto:

  • La fatiga que te acompaña allá donde vas
  • Acostarse temprano cada día
  • Estar lejos de tu familia y amigos
  • Llevar una dieta estricta
  • Ser estricto con tu horario y respetar tus biorritmos
  • Salir a entrenar cuando no te apetece o tienes mil cosas que hacer
  • Someter el ocio a la rutina de entrenamiento y descanso
  • Descansar aunque te cree remordimientos
  • Saber que mañana tienes el entrenamiento que más odias
  • No tener fines de semana ni días libres
  • Estar en la pista cuando tus amigos están en la playa
  • Ponerte las mallas y el gorro para salir a correr a -5ºC
  • Competir bien sabiendo que no estás en tu mejor forma
  • Levantarte a las 6am para hacer el entrenamiento antes de entrar en la oficina
  • Lesionarte
  • Fracasar el día D tras meses de entrenamientos
  • Saber que no estás a la altura de las expectativas de los demás
  • Aguantar el ritmo que te marca tu entrenador
  • Tomarte una ensalada y un plato de pasta en la cena de nochevieja
  • Caer en el olvido cuando no estás en la cresta de la ola
  • Asumir que cada día corres menos, que tu momento ya ha pasado
  • Ser siempre el último de tu equipo, o de la carrera
  • No alcanzar tus metas

Quien consigue pasar por todo esto y a la vez disfrutar de lo que hace, ese sí que es un auténtico tipo duro.

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