Tras la parte I y la parte II orientadas al análisis del deportista, terminamos con la tercera y última parte. Ya conocemos el perfil de nuestro atleta, lo cual significa que tenemos un punto de partida. Determinar las demandas de la prueba que queremos preparar será nuestro punto de llegada. Entonces podremos trazar el plan director para unir a base de esfuerzo y trabajo esos dos puntos.

Demandas de la prueba

  1. Físicas:
    • Demandas energéticas. Será determinante conocer la duración y la intensidad a la que se disputa la prueba para conocer las vías energéticas requeridas. El desarrollo de estas vías energéticas predominantes formarán parte del entrenamiento específico.
    • Capacidades físicas. Aparte de las vías energéticas, es imprescindible el conocimiento de las capacidades físicas determinantes en nuestra prueba. Por ejemplo, en una prueba de 100m.l., no sólo es determinante la velocidad, si no que la fuerza explosiva tiene un gran peso en la salida, lo que significa aproximadamente un 10% de la prueba. O en pruebas de resistencia, la velocidad también puede ser determinante ya que muchas se terminan decidiendo en la última recta.
  2. Técnicas
    • Modelo técnico: El estudio del modelo técnico será fundamental, y la capacidad que tengamos de aproximar el gesto de nuestro atleta a ese modelo, respetando siempre sus propias particularidades, marcará la diferencia en la mayoría de pruebas del atletismo.
  3. Tácticas: una misma prueba se prepara básicamente igual, pero hay pequeños detalles que hay que orientar en función de si es una prueba a marca, un campeonato regional o uno mundial.
    • Reglamento. El reglamento determina el contexto de la prueba. En los concursos, el número de intentos limitará las posibilidades de realizar una marca, por lo que no sólo hay que saltar o lanzar mucho, si no que hay que hacerlo en menos de X intentos. En las carreras, las rondas clasificatorias o los puestos que dan acceso a las finales también condicionan la táctica de carrera e incluso algunos de los aspectos del entrenamiento.
    • Condiciones ambientales. No es extraño ver a atletas rendir por debajo de su estado de forma en determinadas competiciones, con el argumento de las condiciones climáticas. La previsión y adaptación a las condiciones de calor, humedad, viento, altitud u horarios pueden auparnos a los puestos más altos o echar por tierra meses de preparación. No sirve estar en un fabuloso estado de forma, hay que rendir el día D, a la hora H, con las condiciones X, que además son las mismas para todos los participantes.
    • Particularidades de la prueba. Normalmente las variantes entre pruebas de la misma disciplina se dan en carreras de ruta y campo a través, por el hecho de tener un distinto relieve o superficie. Es un tema a tener en muy en cuenta.
    • Nivel del la prueba. Evidentemente, no es lo mismo preparar un campeonato regional, que un meeting a carrera única, que un mundial con 3 rondas eliminatorias. Hay que prever y hacerse una idea aproximada de las marcas en que se suele correr, buscando un historial de resultados y analizando los vídeos de ediciones anteriores. Las tácticas de competición variarán, y no es lo mismo entrenar para correr 800m en 1:45 que para correr 400 a 54» + 400 a 51».
    • Rivales. Un estudio de las características y estado de forma de los rivales ayuda a prever el tipo de competición que nos podemos encontrar, y saber a qué rivales tenemos que prestar más atención, cuáles están por encima, por debajo y a nuestro nivel.

Tenemos toda la información necesaria para elaborar un plan. En este momento ya todo depende de nuestra habilidad para trazar una línea entre el punto de partida y los objetivos establecidos. ¿Creéis que hay algún factor determinante de la prueba que no haya mencionado?

El entrenamiento implica una continuidad en el tiempo. Ello hace necesario la previsión de los acontecimientos que van a suceder, y por tanto, de su planificación. «Xesco Espar»

Los principios del entrenamiento
Análisis de las fortalezas y debilidades del deportista